Por qué bailar puede ser vital para la salud de tu cerebro

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Por BBC Mundo

Los participantes del estudio que aprendieron coreografías complejas mostraron cambios positivos en la densidad de la materia blanca que coordina la comunicación entre diferentes partes del cerebro.

¿Bailar, caminar o hacer estiramientos?

Un estudio en Estados Unidos comparó el impacto de estas tres actividades en el cerebro.

Y los resultados muestran que ciertos tipos de danzas que requieren aprender coreografías retrasan la degeneración neurológica asociada con el paso del tiempo.

La investigación reveló que ese tipo de baile puede incluso aumentar la densidad de la llamada materia blanca, la parte del sistema nervioso central que coordina la comunicación entre las diferentes partes del cerebro.

Y los efectos se notan muy rápido.

El impacto positivo de la danza puede percibirse en el cerebro en un período de apenas seis meses.

Voluntarios sedentarios

La degeneración de la materia blanca en el cerebro, o desconexión estructural, es uno de los principales mecanismos neurológicos detrás del declive asociado al avance de la edad en funciones cognitivas como la velocidad para procesar datos, señala el estudio.

Las exigencias cognitivas de la danza con sus nuevas coreografías podrían haber afectado las características bioquímicas del tejido cerebral del fornix, una parte del cerebro relacionada con la velocidad de procesamiento y la memoria.

Los científicos investigaron el impacto de diferentes actividades en la materia blanca en un grupo de 174 personas mayores de 60años. Algunos participantes eran mayores de 70.

La mayoría de los voluntarios eran sedentarios o hacían algún tipo de ejercicio sin regularidad.

Todos los participantes realizaron al inicio del estudio pruebas aeróbicas y de capacidad cognitiva y velocidad de procesamiento de datos en el laboratorio.

Y se les realizó un escáner cerebral con un tomógrafo de resonancia magnética.

Bailar, caminar y hacer estiramientos

Los individuos fueron divididos posteriormente al azar en tres subgrupos.

Uno de ellos comenzó un programa supervisado de caminatas enérgicas durante una hora tres veces a la semana.

Otro subgrupo comenzó un programa supervisado de estiramientos y ejercicios de equilibrio tres veces por semana.

Y el tercer subgrupo debió concurrir a un estudio de danza tres veces por semana para aprender durante una hora una coreografía crecientemente compleja de baile country.

La danza requiere que los bailarines realicen formaciones con líneas, figuras geométricas y cambios frecuentes de compañeros.