Plaga del “pez diablo” en Reynosa

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Plaga del “pez diablo” en Reynosa

Por Jesús Rivera

El “pez diablo” o pleco invade los principales afluentes y cuerpos de agua de Reynosa, una especie invasora altamente destructiva, ya que se come los huevecillos de otros animales acuáticos como las mojarras tilapia, los bagres y matalotes.

Su aspecto es desagradable. Poseen un cuerpo robusto con rayas claras y obscuras, una gran aleta dorsal con espinas, aletas pectorales y caudales que rompen las atarrayas de los pescadores, además de poseer una piel dura, como una coraza, lo que también les da el nombre de “bagre acorazado”.

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Por ese motivo no tienen depredadores naturales y su crecimiento es exponencial.

Hoy en día, el canal Anzaldúas, el Rodhe, el río Bravo y la laguna La Escondida rebosan de peces diablo.

Ya casi no se ven los matalotes, las tilapias o los brages, porque los plecos se encargan de engullir los huevos.

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Varios pescadores ocasionales lanzaban esta mañana sus redes, sobre el puente Versalles, a unos metros del puente elevado, en las turbias aguas del canal Anzaldúas.

Por un lado, la proliferación de plecos y la disminución de la población nativa de peces. Por otra parte, el crecimiento desmesurado del lirio acuático.

Otros cuerpos de agua donde se observan problemas similares son el canal Rodhe, que irriga el Distrito número 26 del Bajo Río San Juan y el vaso de la laguna “La Escondida” una reserva protegida que se ha visto invadida por el pez diablo.

Solo las tortugas se salvan del voraz instinto depredador del pleco.