Enfermedades infectocontagiosas se presentan ante el envejecimiento inmunológico
Crean Primer Consejo Mexicano de Vacunación en el Adulto
POR NOTIESE
CIUDAD DE MÉXICO.- Las personas adultas mayores tienen un mayor riesgo de morbimortalidad, pues muchas de ellas recibieron vacunas sólo en la infancia y no cuentan con inmunización para enfermedades infectocontagiosas, además no siempre responden a los tratamientos con antibióticos existentes, aseguró en conferencia de prensa, Martha Cecilia Guerrero Almeida, especialista enfermedades infecciosas por el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán”.
Almeida puntualizó que enfermedades como tosferina, tétanos, hepatitis B, herpes zóster, influenza, enfermedad por meningococo, neumococo y por el virus del papiloma humano, así como dengue y difteria, se pueden evitar con una adecuada vacunación.
La especialista explicó que las vacunas se deben aplicar bajo ciertos parámetros de evaluación como el sexo, origen étnico, carga genética, enfermedades y lesiones para obtener una mejor respuesta inmune.
Luis Miguel Francisco Gutiérrez Robledo, director general del Instituto Nacional de Geriatría (INGER), mencionó que muchas de las patologías presentes en la población adulta mayor son prevenibles; sin embargo, gran parte de la sociedad considera que las vacunas sólo se deben aplicar durante la infancia, lo cual ha generado que en el país, 60 por ciento de las personas entre los 20 y 59 años de edad no cuenten con un esquema de vacunación completo.
Puntualizó que para cambiar este panorama se debe prestar mayor atención a las políticas públicas en envejecimiento existentes en el país, de tal forma que se cree una conciencia en la sociedad sobre la importancia de procurar un envejecimiento saludable.
De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo, México ocupa el primer lugar en tasas de vacunación contra influenza en adultos mayores; sin embargo, sólo 44.7 por ciento de la población tiene el esquema completo de vacunación adecuado para su edad.
Ante esta problemática, el INGER presentó el Primer Consejo Mexicano de Vacunación en el Adulto, que tienen la finalidad de mejorar los sistemas de vigilancia de las enfermedades prevenibles por vacunación, así como promover en la población los beneficios de preservar su salud en la vejez.
El Consejo está conformado por más de cien profesionales de la salud que tienen como objetivo incidir en la política de salud para establecer la aplicación sistemática de todas las vacunas disponibles, pues hasta el momento se brinda la aplicación de manera restringida.
De acuerdo con los especialistas, se recomienda la vacuna del virus de papiloma humano a partir de los 10 años; de los 20 a los 50, la de tétanos, difteria, sarampión, paperas y rubeola; y en adultos mayores, neumococo e influenza. En el caso de la hepatitis B, consideraron más económico y funcional vacunar a toda la población ya que éste virus se transmite por vía sexual y cualquier persona está en riesgo. A pesar de que en sector salud no cuenta con aplicación gratuita de la vacuna para dengue, la Organización Mundial de la Salud recomienda su aplicación en zonas endémicas.
Robledo aseguró que uno de los objetivos del Consejo es incidir en las políticas públicas para que el sistema de vacunación sea accesible en los diferentes grupos de edades, ya que hasta el momento la mayoría de las vacunas están disponibles sólo en población infantil.
Flor María de Guadalupe Ávila Fematt, directora de Enseñanza y Divulgación del INGER, explicó que una de las prioridades del consejo es trabajar con el personal médico, ya que al ser una fuente confiable, pueden orientar a las y los pacientes en la toma de decisiones sobre su salud.
Para ello, el Consejo puso a disposición un curso en línea con cobertura nacional que tiene la finalidad de actualizar al personal de salud y población en general sobre todo lo que se requiere conocer alrededor de las vacunas.
Ávila Fematt exhortó a que la población mexicana solicite las vacunas, no por temor a las enfermedades, sino para tener una calidad de vida que les permita disfrutar de una vejez digna y sin complicaciones.





