Cientos de miles de jóvenes que viven en Estados Unidos sin permiso se acogieron al programa Deferred Action for Childhood Arrivals luego de que el gobierno de Barack Obama les prometió que se los protegería de la deportación y se les permitiría trabajar. Puede que algunos lamenten ahora esa decisión con la llegada de Donald Trump a la Presidencia.
Por: AP
Ciudad de México, 29 de noviembre.-El Presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, ha prometido cancelar de inmediato el programa que dejó en suspenso la deportación de estos jóvenes. De cumplir su palabra, no está claro si tomaría medidas contra los más de 741 mil jóvenes que se acogieron a esa iniciativa. Pero si decide perseguirlos, el gobierno tiene ahora sus direcciones, fotografías y huellas dactilares.
Nancy Villas, de 20 años, fue una de las primeras que se acogió al programa Deferred Action for Childhood Arrivals, conocido por sus siglas en inglés DACA, en el verano de 2012, haciendo cola durante horas en un centro de inscripción en Chicago. Desde entonces ha trabajado a tiempo parcial en una escuela infantil para pagar la universidad. Ahora le preocupa que la obliguen a regresar a México, un país que abandonó a los nueve años.
“Sabía que sería la única forma de tener mejores oportunidades”, dijo Villas. “Yo corrí el riesgo sin pensar que alguien quisiera quitarlo”.
Trump hizo de la lucha contra la inmigración irregular la base de su campaña, prometiendo construir un enorme muro a lo largo de la frontera con México y deportar a millones de personas que viven en el país sin permiso de residencia. Una vez asuma el cargo, Trump puede rescindir casi de inmediato esa protección y, con ella, probablemente dejar sin validez los permisos de trabajo que la acompañan.
Pero hay pocos indicios que apunten a que el empresario vaya a tomar medidas rápidas para deportar a los participantes en el programa. En una entrevista tras las elecciones con “60 Minutes”, de CBS, Trump dijo que se centraría en un principio en los migrantes sin permiso de trabajo que tienen historial delictivo. Dijo que serían entre 2 y 3 millones de personas, aunque es probable que la cifra esté inflada.
Es posible que el temor de los participantes en el programa sea exagerado, señaló Mark Krikorian, director ejecutivo del Centro Para Estudios Migratorios.
“A menos que haya delitos de por medio o algo específico que llame la atención sobre una persona, no veo cómo vayan a ser una prioridad”, comentó Krikorian, cuyo centro de estudios se describe como partidario de una inmigración reducida.





