
Por Agencias
Alrededor de nueve menores fallecieron o resultaron mutilados diariamente en Afganistán, durante los primeros nueve meses de este año. Trascendió que murieron 631 menores y otros 1,830 terminaron heridos, según un informe de la UNICEF, que recoge la “tragedia” de una nación sumida en cuatro décadas de conflicto.
El número de víctimas supone un aumento del 11 por ciento, respecto al mismo periodo del año anterior, de acuerdo con el segundo documento especial de este tipo, publicado en Kabul por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia.
“Se declaró el 2018 como el peor año para los niños en Afganistán; el número de menores muertos y heridos entre junio y septiembre de este año, suponen el 94 por ciento de todo el año pasado”.
“Es inaceptable”, denunció el representante de UNICEF en Afganistán, Aboubacar Kampo, durante una rueda de prensa.
La culpa de este aumento, se debe a un pico en los ataques suicidas y a los enfrentamientos entre tropas progubernamentales, talibanes y grupos insurgentes que operan en el país asiático.





