Por El Debate
Es verdad que puede resultar muy tierno escuchar a un padre decir a su hija mi “pequeña princesa”, digo es probable que para sus ojos así lo sea, en su corazón ella tiene ese título.
Además suena muy bonito cuando se lo dicen, no culpo que la mayoría use esas palabras para referirse a la niñas, incluso no sólo sus padres lo hacen, también personas cercanas a la familia.
No parece algo malo o negativo, de hecho puedes creer que no le estás causando ningún daño en su vida, pues es un simple apodo, en nada le va afectar, pero sí lo hace.
Pues estás creando en ella estereotipos, etiquetas que ya no están acorde al tiempo que estamos viviendo actualmente, solamente estás reforzando algo que ya no existe en nuestra sociedad.
Ellas crecen escuchando cuentos de hadas perfectos, todos con el mismo final, donde la princesa vive feliz por siempre al lado de su príncipe azul, ese que la rescata y le propone matrimonio.
La princesa siempre está dependiendo del príncipe, toda su felicidad está en sus manos, ella no puede ser feliz si no se encuentra a su lado por siempre, pues le pertenece hasta cierto punto.
Lo que estos estereotipos han ocasionado es que generan aptitudes para las niñas del siglo 21, unos que son moldes que no se pueden romper pues así debe ser siempre.
No quieren aprender otras cosas que no sean propios de una dama, olvida que vaya a karate, o le guste la ciencia, pues en su cabeza eso es sólo para los niños y no para una niña como ella.
Debes enseñar que también puede hacer cosas por sí misma, sin ayuda de un hombre, pues tiene la capacidad para hacerlo, la fuerza y la destreza para salir adelante en la vida.
Prepara a tu hijas para que puedan llegar lejos, que no deje de soñar y pueda cumplir cada una de sus metas, pues si ella se siente capaz de hacer grandes cosas lo logrará.





