Mercado Argüelles necesita una manita

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Mercado Argüelles necesita una manita

CIUDAD VICTORIA, Tamaulipas.- El reloj marcaba las 5:30 a.m ahí en la manzana del seis y siete entre Hidalgo y Morelos, se escucha el sonido característico de una persiana que se levanta, en el puesto del Mercado Argüelles que abre sus puertas, las sombras de la noche no quieren alejarse.

Con dificultad un hombre ya muy mayor y una mujer hacen equipo para realizar esa maniobra. Cuando han terminado ingresan a su local, afuera Eduardo Gattás Báez candidato a la presidencia municipal de Ciudad Victoria, espera.

Hoy el candidato quiere disfrutar un café caliente y una buena pieza de pan, como buen victorense sabe que está en el sitio indicado…”Pásenle”, indica Don Pepe el propietario de uno de los puntos donde se vende café, pan y licuados en este tradicional mercado.

Apresuradamente prenden la estufa, el agua ya la dejaron lista para hervirla, saca del refrigerador la leche, son varios litros los que van a dar a una jarra y comienzan a calentarla.

Lalo Gattás y Reyna Garza, que desde las cuatro de la mañana comenzaron a recorrer esa zona para pedir el voto a quienes madrugan para trabajar, se acomodan en una vieja, pero limpia barra.

Ahí con el aromático café que hierve invitando a degustar una humeante taza, Don Pepe y su señora muestran su alegría por la visita, en la conversación les cuenta que en el último incendio del Argüelles perdió todo; billetes de lotería, enseres y lo más doloroso, mucho dinero en efectivo que las llamas acabaron en un abrir y cerrar de ojos.

Las palabras se van hilando en frases que atento escucha el abanderado de MORENA, a quien se tuvo que levantar, cual Ave Fénix…¡de las cenizas!

No me quedó nada. Todo lo perdí en unas minutos”, le dice, al tiempo que sirve a Lalo y a Reyna un aromático café, para que lo endulcen al gusto; “Muy rico” dice Lalo sonriendo, mientras que la candidata a diputada le dice;“pase la receta”.

Les explica que ya son 40 años como dueño, antes como empleado, pero al morir el propietario nadie de su familia quiso hacerse cargo del negocio, por lo que decidieron dejárselo.

Don Pepé se hizo cargo tomando las riendas y “de ahí pál real” son ya cuatro décadas de buenas y malas.

Ahora son las malas, pocas ventas, pedir prestado para sacar los gastos de la luz y meterle de su pensión.

Estoy aquí por puro amor al trabajo. Son tiempos difíciles. Pero que hacerle”, dice con un dejo de tristeza.

Ahí entra Lalo Gattás. Le pregunta que está dispuesto a ayudarlos una vez que sea alcalde.

Así dicen todos”, tercia la mujer, “Nomás en campaña se acuerdan de que existe el Mercado”.

Lalo Gattas les explica que con él va a ser diferente, que ya tiene a expertos trabajando en un proyecto para reactivar, vía restauración, al Argüelles. Hacerlo funcional y sobre todo, competitivo.

El rostro de Don Pepe cambia, sonríe le dice que con un mercado bien presentado la gente iría con más ganas a comprarles; “Necesita una manita de gato”, reitera el viejo comerciante.