Meganacimiento con 50 años de tradición

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Meganacimiento con 50 años de tradición

Aproximadamente 5 mil piezas, algunas de ellas realizadas con material de reciclaje, integran el tradicional nacimiento de Mari Espíndola Ramírez, quien desde hace 50 años lo coloca en su vivienda, situada en Tula de Allende, como agradecimiento a dios por los favores recibidos durante el año. 

Dos meses y medio tarda en colocarlo en el patio de su casa, y cada 1 de diciembre realiza una ceremonia de encendido, misma que cuenta con la visita de un sacerdote para la respectiva bendición, pirotecnia y después de ello se realiza un convivio entre vecinos, en el que este año repartió chilaquiles y bolillos. 

Desde hace 30 años abrió su nacimiento al público, por lo que desde entonces cada año cientos de personas arriban a su domicilio, ubicado en el número 10 de la calle Teodomiro Manzano, en la colonia Jalpa. 

Pero durante el periodo de la contingencia sanitaria a causa de la pandemia de covid-19 el nacimiento estuvo cerrado al público, como medida de precaución para la propia Mari y su familia. 

Sus hijos, ahora de 50 años de edad, crecieron con esta tradición, misma que ya le valió varios reconocimientos, entre ellos uno de parte de la Universidad Tecnológica Tula-Tepeji (UTTT), por preservar y promover las tradiciones mexicanas. 

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Relata que desde el 2 de diciembre está abierto al público “para quien guste venir a admirarlo, a verlo, a apreciar esta obra de fe”, de 9 de la mañana a 8:30 de la noche, Mari Espíndola, una mujer de trato amable y fe inquebrantable, explica a los asistentes cómo está conformado el nacimiento y sus detalles, les enseña la primera casa miniatura que construyó para este nacimiento, y la cual está inspirada en la vivienda de su padre, ya finado. 

Cada año le agrega una figura, una nueva pieza por lo menos, pues el espacio que le queda en su patio ya es muy reducido, lo que dificulta que se pueda extender más este mega nacimiento que cuenta con 90 casas construidas con material de reciclaje, las cuales representan a su familia amplía. 

Las casitas están hechas de cascara de coco, cascara de caña, varitas cohetones, de cartón, de madera, de tepojal, de piñones, de piñas de pino, de ocote, ventanas de cazuela de barro y demás materiales, además de un cielo azul con tela quirúrgica. 

A pesar de las restricciones de espacio busca la forma de ampliar el nacimiento, el cual cuenta con todo tipo de escenas, desde gente haciendo el pan hasta un volcán que emana humo entre la lava.

Por “Milenio”