Por ABC
En un clima de tensión, el régimen de Nicolás Maduro intentó impedir nuevamente la realización de las marchas convocadas por la oposición en Venezuela, en demanda de la destitución de los siete magistrados del Tribunal Supremo (TSJ). El máximo órgano judicial llevó a cabo la semana pasada un intento de «golpe de Estado institucional» con dos sentencias, en las que se apropiaba de los poderes legislativos, y después reculó a instancias del presidente Maduro.
La Policía Nacional Bolivariana y la Guardia Nacional trataron de bloquear en Caracas los siete puntos de partida de la marcha -que simbolizaban los siete «jueces inicuos»-, que debían desembocar en la Autopista Francisco Fajardo a la altura de Altamira.
No obstante los riesgos de enfrentamientos y choques con las fuerzas de seguridad, la alianza opositora Mesa de la Unidad Democrática organizó la movilización, y llevó a cabo una masiva recogida de firmas para pedir a las instancias oficiales la destitución y enjuiciamiento de los siete magistrados.
El Metro de Caracas cerró 16 estaciones para impedir la movilización de la gente por el transporte subterráneo. La Guardia Nacional bloqueó todos los accesos a la ciudad. No obstante, la etiqueta«VzlaTrancaContraelGolpe» se convirtió en tendencia en Twitter.
El Parlamento -controlado por la oposición- condenó de nuevo el «golpe de Estado continuado en contra de la democracia».




