
Algunos milenials rondan los 40 años. Una nueva generación, ya educada y crecida, se abre paso. Son los Z, los nacidos a partir de 1995 o 1996. En la fecha puede haber cierta controversia, pero no en el momento. Es la generación que crece cuando Internet ya es accesible para todos y comienza a popularizarse.
Esto hace que sus integrantes tengan unos atributos específicos. En la Universidad de Deusto lo han estudiado a fondo y han identificado cuatro rasgos básicos. Iñaki Ortega, director de la sede de esta universidad en Madrid y coautor junto con Núria Vilanova del libro Generación Z, los define con cuatro “i”: Internet, inmediatez, irreverencia e incertidumbre.
La convivencia con dos velocidades
“Es la primera generación que se socializa y se educa por Internet. No hay ninguna antes que haya pasado por este proceso. Ahora, tus amigos los haces en Internet, los deberes los haces en Internet, las dudas las resuelves en Internet”, señala Ortega, que continúa explicando los rasgos. “Son impacientes, porque en la Red todo lo consigues al momento. Desde comprar o interactuar hasta ver la serie que quieres, frente a los que somos de generaciones anteriores que teníamos que esperar una semana al siguiente capítulo de una serie”.
En cuanto a la irreverencia, Ortega expone que no es un rasgo necesariamente negativo. Solo se necesita gestionarlo adecuadamente. “El principio de autoridad ha saltado por los aires. Ponen en cuestión lo que dice su padre, por ejemplo, porque en Internet ven que no tiene razón. O, si el profesor se equivoca en algo, ocurre lo mismo”. Todo esto lleva al último factor diferenciador. “Ellos van a una velocidad pero el mundo va a otra, porque no acaba de morir el mundo analógico. Y como hay esa diferencia de velocidades hay un choque, una cierta insatisfacción e incertidumbre”.
El smartphone, su navaja suiza
Con estas características, no asombra que el teléfono inteligente sea su principal fuente de información, incluso de expresión, y que lo normalicen como su forma de relacionarse. De ahí que se caractericen por estar siempre conectados. Un informe de Snapchat apuntaba que los Z pasaban una media de 4 horas y 15 minutos diarios usando el móvil.
El dato ha llevado a Samsung a adaptar su oferta, con móviles de altas prestaciones a precios moderados, lejos de las gamas premium. Una de las apuestas más importantes es el Galaxy S20 FE (Fan Edition). Ofrece un rendimiento de alta gama, tanto para hacer fotografías y vídeos como para videojuegos o cualquier otra tarea, por exigente que sea.
La otra opción que propone la marca es la serie Galaxy A. Son modelos con pantallas de gran tamaño y calidad, preparados para la creación de contenidos y para su reproducción. Pensando en esta generación, Samsung ofrece con la serie A unos terminales más asequibles, con 5G para satisfacer la necesidad de inmediatez propia de los Z, tanto en contenidos en streaming como en videojuegos.
Destaca el Galaxy A71, con una pantalla de 6,7 pulgadas Super AMOLED, con colores reales y cuatro cámaras de alta gama. Otra de las opciones es el Galaxy A51 5G, también con cuatro lentes y capaz de grabar vídeos fluidos y estables de acciones dinámicas, gracias al software predictivo Super Steady. El A42 5G, que es el smartphone más económico de Samsung con este tipo de conexión, tiene una pantalla Super AMOLED de 6,6 pulgadas que lo hace muy cómodo para reproducir contenido. Pero también cuenta con una cámara cuádruple para crearlo.
Nuevas formas de expresarse
La generación Z no solo es la que más contenido consume en los smartphones, sino también la que más los usa para crear su propio contenido: imágenes, memes, gifs, vídeos cortos, stories. Silvia Sumell, psicóloga y colaboradora docente del grado de Psicología en la Universitat Oberta de Catalunya hace hincapié en que todo esto “son herramientas que les sirven, aparte de para comunicarse, para divertirse y poder expresar lo que sienten, sobre todo sin la necesidad de que esté perfecto. Quizás al principio el uso de estas herramientas podría enfocarse como una broma o una forma de hacer humor”. La psicóloga pone como ejemplo los vídeos de TikTok. “Y finalmente acaban expresando un estado emocional. Es una forma de romper con estereotipos”.
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