Por El Debate
Cuando una relación de pareja entra en un conflicto, y ambos miembros desean continuar, es posible que se busquen las posibles soluciones. Algunos se dan un tiempo, otros realizan un viaje, pero muchos optan por hacer algo que además de resultar poco ético, el resultado que tiene en la pareja es el contrario al deseado.
Me refiero a tener un hijo, según los datos estadísticos son muchas las parejas que recurren a esta estrategia para continuar con su relación, pero suelen olvidar que tener un hijo es, entre otras cosas una importante fuente de estrés. Así que en lugar de proporcionar bienestar, un bebé viene a acabar con él.
La razón es que la llegada de un niño al hogar altera completamente la forma en que se constituye la familia.
Como cualquier situación de estrés, esto supone una prueba de pareja. Las que funcionan bien sobreviven a ese momento de tensión y acaban viviéndolo como estrés positivo. Las que ya fallaban se vienen abajo.
Aparte de ser un acto egoísta, traer un hijo al mundo puede tener efectos negativos en la pareja cuando el amor entre ambos está peligrando. No debemos olvidar que un recién nacido requiere de muchos cuidados y atención, cosa que pondrá a la pareja completamente a su disposición olvidándose hasta de sí mismos.
Un hijo debe de planearse con amor, en una familia unida y amorosa, jamás debe de usarse como una estrategia para salvar algo que le corresponde solamente a dos personas hacer.





