La Mansedumbre

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En la Opinión de David Brondo

Cuando parecía imposible, el presidente López Obrador se las volvió a ingeniar para decepcionarnos una vez más. A pesar del contundente triunfo de Joe Biden en Estados Unidos, el mandatario mexicano se ha negado, a contracorriente de la más elemental lógica diplomática, a reconocer la victoria del candidato demócrata.

No es una cuestión de forma ni de protocolos. Tampoco una cuestión, como ha argüido López Obrador, de prudencia y respeto a la autodeterminación de los pueblos, al derecho internacional y a la legalidad del proceso del electoral.Es una cuestión de fondo. Siempre imperioso, arbitrario y despótico con quienes puede, el presidente es medroso, apocado y pusilánime  con los poderosos. La miga del asunto es esa: López Obrador no quiere tener el más mínimo desacuerdo con Donald Trump.

Ni aún ahora, cuando todas las evidencias del sistema electoral de Estados Unidos apuntalan el triunfo de Biden, el presidente de México es incapaz de correr un riesgo mínimo y asume el mismo discurso del tirano estadounidense: la legalidad dirá quien ganó.Siempre apremiando a los demás a definir posiciones y asumir posturas, el presidente es cauteloso, apocado, frente al déspota. 

Ante el autócrata, la trinchera de la ambigüedad, la sumisión y la mansedumbre vestidas de “respeto”.

Cuando finalmente tenía una oportunidad de marcar distancias con quien durante toda si vida ha mantenido un discurso antimexicano, racista, y misógino, la Cuarta Transformación opta por replicar la retórica antidemocrática de un mentiroso compulsivo que alega ser víctima de un fraude en las urnas sin una sola prueba.No desconcierta la posición del presidente.

Únicamente continua su política de rendición ante el ególatra que, encumbrado en el poder, le dio por ser eterno e imponer su verdad al mundo. Ese hombre hoy quedó fuera de la jugada. La democracia estadounidense le ha corregido la plana: lo echó del poder.

¿Por qué seguirle el juego a Trump? ¿Por qué no comenzar el cierre de este capítulo nebuloso de nuestra relación con Estados Unidos y comenzar a reconstruir una nueva bilateralidad con los demócratas?

López Obrador parece dispuesto a morirse en la raya con el proyecto de reelección del republicano. Eso lo saben Biden y su equipo de colaboradores. La próxima administración de la Casa Blanca tiene presente el error del gobierno: no sólo apostó por Trump, sino que, tras ser arrasado en las urnas, le escamoteó el triunfo a los demócratas. El mal cálculo de apostar por Trump al final tendrá sus consecuencias en las relaciones entre México y Estados Unidos.

Un viejo conocido de México, el ex embajador Jeffrey Davidow, ha dibujado así las coincidencias de ambos personajes: “Trump y AMLO han compartido una visión muy similar sobre la manera de gobernar, marcada en ambos casos por un desprecio de las instituciones establecidas y de los servidores públicos que las mantienen, así como de la prensa independiente que las protege. Ambos prefieren vivir dentro de una bruma nostálgica de un pasado perfecto y tienen una visión limitada sobre un futuro que acepta y aprovecha las nuevas realidades del mundo. Son hermanos de diferentes madres”.

Embajador de Estados Unidos entre 1998 y el 2002, Davidow no duda en decirlo: el fin de la luna de miel llegó a su fin. A partir del 20 de enero, los demócratas arribarán con un replanteamiento de las agendas comunes de derechos humanos, migración, seguridad, narcotráfico, estrategias contra el Covid, comercio, Centroamérica y Norteamérica.
Frente a la “monumental incompetencia” de la administración Trump, el ex embajador asegura, con justa razón, que la presidencia de Biden revitalizará también su enfoque en base a una mayor eficiencia y compromiso en temas como medio ambiente, derechos laborales y energía. México, dice, comenzará a sentir una presión que muchos de sus ciudadanos agradecerán, “pero que forzarán a AMLO a enfrentar retos más complejos”.

Según Davidow, quien hoy conjuga su carrera diplomática con la de escritor y agudo analista político, el demócrata llegará a la Casa Blanca con nuevas preocupaciones y experiencias que requerirán “mayor habilidad” de México y su presidente.
Escribe el ex embajador: “En el corazón de la perspectiva de Biden y su Gobierno serán fundamentales los temas que Trump ha ignorado o le han importado poco, como el respeto por los derechos humanos, el mantenimiento de pesos y contrapesos que son clave para el funcionamiento de la democracia, la preocupación real por el ambiente y las políticas humanitarias para la migración”.

Son los mismos temas que también ha ignorado López Obrador. Al buen entendedor, pocas palabras.

Galerín de Letras

Dese hace meses la autopista de cuota Saltillo-Monterrey realiza obras y reparaciones que estrangulan la circulación en diversos tramos. Algunos alcanzan los 10 kilómetros y convierten la vía en una carretera de dos sentidos: uno de ida y otro de vuelta. Las obras trastocan en conjunto, quizá, más de 20 kilómetros. La autopista integra sólo 49 kilómetros. Los embotellamientos y las fallas operativas están a la orden del día. Sin embargo, la administradora de la autopista cobra la cuota en su totalidad: 103 pesos. Es una injusticia. La SCT o los gobiernos Coahuila y Nuevo León deberían tomar cartas en el asunto.

Twitter: Dbrondo