POR NOTIESE
CIUDAD DE MÉXICO.- Reconocer que la salud sexual es un derecho humano básico dentro de las necesidades vitales humanas, nos coloca en la definición de la sexualidad que nos aporta el Dr. Eli Coleman (1997-1998), quien la define de manera amplia y muy útil: “La sexualidad es como la energía psíquica que encuentra su expresión física y emocional en el deseo por el contacto, la calidez, la ternura y el amor”. Entonces el acto sexual es solo una parte de la sexualidad y no es solo para la procreación y si es un recurso para la comunicación, recreando, disfrutando de la vida para enriquecer y desarrollar la autoestima y las experiencias placenteras vitales.
Luego entonces , requerimos de la educación sexual la cual tiene que ser integral, iniciándose, de manera no formal, en el momento del nacimiento, ya que todo el entorno social va a ir moldeando a la persona desde que entra en contacto con su entorno. Esta educación en general y en específico la sexual, continúa, con niveles apropiados de acuerdo a las etapas del desarrollo de este ser humano, durante toda su vida, recordando que somos seres sexuados desde el nacimiento hasta la muerte.”
Así la educación sexual en principio informal transmitida por la familia, después por la sociedad e idealmente por una educación sexual de manera formal, impartida mediante programas educativos estructurados y basados en conocimientos científicos, pedagógica mente, bien sustentados, que sean formativos y no tan solo informativos, para permitir y promover actitudes sexuales sanas, positivas, respetuosas, dentro de los valores que lleven a toma de decisiones informadas, en pro del bienestar personal y social.
Las sociedades que promueven una educación de la sexualidad integral, experimenta menos problemas sexuales, ya que educación sexual no es solo genitalidad, no solo es reproducción. Va más allá.
Las diferencias biológicas entre los sexos, hombre y mujer, son muy claras, pero eso no naturaliza la discriminación. Estas diferencias tendrían que ser entendidas como el valor que tiene las variantes, las diferencias, las diversidades como elemento enriquecedor entre las personas. Por supuesto que la biología juega un papel significativo, pero como seres humanos dentro de un espacio socio cultural, construimos nuestro mundo y por lo tanto el efecto es más profundo donde comunicación, aceptación respeto por las diferencias son esenciales.
Así la educación sexual integral que promueve a la salud sexual, excluye la explotación, la coerción, la violencia sexual y de género, por ello hay que impartir educación sexual desde la infancia, para prevenir e impedir la violencia en contra de las mujeres las niñas, los niños y las personas mayores, así como de las diversidades sexuales.
La educación sexual integral que promueve una salud sexual desde la infancia, cambia la desinformación por formación e información, cambia la omisión y negación de la sexualidad, por un reconocimiento de una totalidad humana saludable e integradora de la persona, en el reconocimiento de su cuerpo y su mente, su espíritu y su gozo por la vida, para sentirse bien con su mismidad y el reconocimiento de las demás personas también igualmente sexuadas.
La educación sexual promueve la importancia que tiene la comunicación humana para la resolución de conflictos, como una habilidad para lograr espacios de intimidad personal, como parte de un funcionamiento respetuoso entre personas, y esto se aprende desde temprana edad y se reaprende toda la vida.
La educación sexual integral promueve el derecho y acceso a servicios para el cuidado de la salud sexual, sea reproductiva, como preventiva y curativa si así fuera necesario. Aquí me refiero al derecho a la información y conocimiento de como funciona el cuerpo y sus implicaciones emocionales y sociales. Por ejemplo el conocimiento del cuerpo y sus cambios en: la pubertad, en la época fértil, la edad madura y la vejez. Así mismo todos los problemas, por ejemplo de las infecciones de transmisión sexual,su prevención cura y consecuencias y otras dificultades y problemas relacionados con la sexualidad.
Por todo lo anterior ,retomemos los objetivos que en algún momento se plantearon para el Programa Nacional de Educación Sexual de México señalando atinadamente, que la educación de la sexualidad tendrá que suscitar cambios en los valores, conocimientos, actitudes y comportamientos relativos a la sexualidad, para generar, un ejercicio saludable de la sexualidad, através de: la racionalidad, la conciencia, el respeto, la autodeterminación responsable e informada, que confluyan en una equidad de género, con nuevos valores sociales entre mujeres y hombres que tengan igualdad jurídica, social y económica, y el derecho a disfrutar el gozo de vivir con nuestros sentidos placentera y felizmente.
Para lograr el fin de la educación sexual integral dirigida a la salud sexual de las niñas y los niños, tenemos como objetivos los siguientes:
– Reconocerán que su sexualidad es parte importante y natural en su proceso de desarrollo.
– Adquieran actitudes y conocimientos para que logren, más adelante, cuando llegue el momento, ejercer una sexualidad con decisiones informadas, libres de coerciones, responsables, conscientes, y sanas, dentro de valores que propicien la aceptación y el respeto de su propia sexualidad y la de las y los demás, en las diferencias y la diversidad, dentro de la equidad de género, el derecho al disfrute del placer de vivir y sentir, así como al desarrollo del vínculo de afecto que les haga sentir bienestar emocional.
– Se informen para decidir en su momento el derecho a una reproducción elegida saludable.
– Finalmente como resultado se logre un bienestar y buen trato personal, familiar y social a lo que tienen derecho.
La educación sexual dirigida a niñas y niños es una corresponsabilidad entre familia, escuela y la sociedad.
Para concluir transcribo la definición del concepto sexualidad de la Organización Mundial de la Salud OMS (2006) que da un fundamento a las acciones en educación sexual en general y en especial la educación sexual integral dirigida a las y los niños.
La sexualidad: “es un aspecto fundamental de la condición humana, presente a lo largo de la vida y abarca el sexo, las identidades, y los papeles de género, la orientación sexual, el erotismo, el placer, la intimidad y la reproducción. La sexualidad se vivencia y se expresa por medio de pensamientos, fantasías, deseos creencias, actitudes, valores, comportamientos prácticas, papeles y relaciones. Si bien la sexualidad puede incluir todas estas dimensiones, no todas ellas se vivencian o expresan siempre. La sexualidad recibe influencias de la interacción de factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales, éticos legales, históricos, así como religiosos y espirituales”.
Y por salud sexual, consideramos lo expresado por la OMS (2006) que señala:” es un estado general de bienestar físico, emocional, mental y social relacionado con la sexualidad; y no la mera ausencia de enfermedad”.
Como vemos la sexualidad es mucho más: está en la energía que nos motiva a buscar y encontrar el amor el contacto, sentir la calidez y la intimidad, está expresada en la forma en que sentimos, nos movemos, tocamos y somos tocados y tocadas.
Transcribo parte de un documento que considero sumamente valioso y clarificador, para contextualizar a la educación sexual, como un derecho, documento que surgió como trabajo conjunto, y se le llamó Consenso, “Corresponsabilidad social en la educación sexual infantil”, redactado durante el “1er Congreso Internacional de Educación Sexual” llevado a cabo en la Ciudad de México en el 2010, que presidió la educadora sexual Gema Ortiz.





