POR SIN EMBARGO
CIUDAD DE MÉXICO.- Don Rogelio, un vendedor de carne de res y puerco del Mercado Cuauhtémoc, se torna claramente molesto cuando surge el tema sobre comprar lo nacional o lo extranjero. “¿Pero es que por qué compran lo gringo y en supermercados? Aquí también hay pasillos, hay de todo y está todo fresco”, dice.
La señora de las frutas fue explícita y puso el ejemplo con las manzanas: si quieres la mexicana, es la chiquita y cuesta 30; la grande es la extranjera y cuesta 45 pesos el kilo. Ella encuentra una diferencia importante entre la nacional y la extranjera; la de aquí tiene sabor, la de afuera no. Aunque esté más grande y, en apariencia, “más bonita”.
Diversas organizaciones civiles han reaccionado al “America first”, dicho por Donald Trump el día de su toma de protesta como Presidente de Estados Unidos y a las constantes agresiones que dirigió al país como Presidente electo.
Las amenazas constantes a la continuación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) obligaron voltear a ver qué tanta importancia tiene en el mercado nacional y el veredicto no es alentador, ya que una de las principales críticas que expertos y líderes de organizaciones campesinas han hecho desde que el TLCAN fue aprobado es que, con él, México perdió su autosuficiencia alimentaria, al priorizar una política mercantil y la reducción de costos que trajo en un primer momento la ruptura de las barreras arancelarias.
La firma del TLCAN ha traído empleos e inversión extranjera, pero ha generado una enorme vulnerabilidad en las familias: empresas como Ford y Chrysler decidieron recientemente abandonar sus planes de inversión en México, sin importarte que dejaron abandonados a miles de obreros; la dependencia alimentaria de la población ha crecido mientras las industrias nacionales se han debilitado. En estos años, México tuvo un aumento de obesidad y diabetes a niveles de epidemia.
Y aún así, Trump dice que México “se ha aprovechado” de Estados Unidos. Quiere construir un muro en la frontera y tiene una agenda con claras intenciones de dañar a un país pacifista que libra su guerra contra el narcotráfico.
El mandatario estadounidense ha presionado firmas extranjeras para que dejen México y ha desatado una campaña de odio en contra de los migrantes mexicanos, que mayoritariamente van a Estados Unidos a trabajar por salarios menores.
Aún así, miles de mexicanos siguen consumiendo productos estadounidenses, muchos de ellos de las empresas que el Presidente de Estados Unidos tiene en su consejo. Miles de millones de dólares salen en ganancias de México hasta Estados Unidos, donde su Presidente llama “violadores” y “asesinos” a los mexicanos.
COMPRAR CARO, COMPRAR EXTRANJERO
Hoy, en la mesa de una familia mexicana, el 43 por ciento de los alimentos son de origen extranjero, estimó la Organización para las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), a pesar de que México es una potencia mundial en producción agropecuaria.
SinEmbargo realizó una comparación entre los precios de la canasta básica establecida por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), si las compras se hacen en el mercado y buscando productos nacionales, frente a una lista que se completó en un supermercado, mayoritariamente con productos importados.
Si se toma como referencia un establecimiento de autoservicio, resultaría poco probable integrar la canasta básica alimentaria, solamente con productos extranjeros. Sin embargo, se pagarían 618 pesos extra –equivalentes a siete días de salario mínimo– para completar una canasta en la que sobresalen los productos importados.
Esa canasta tiene un costo total de 2 mil 066 pesos y la mayoría de los alimentos provienen de Estados Unidos.
Con el 70 por ciento de esa canasta se compra lo mismo en un mercado. Quienes impulsan las campañas de comprar lo nacional, hacen énfasis en que uno de los objetivos es que el dinero llegue a las personas y en los tianguis y mercados ven la oportunidad de que esto se logre.
Ya con ambos precios surgieron los contrastes. La pasta para sopa mexicana está en 5.20 pesos y la importada en 46; el kilo de carne molida de res puede encontrarse en 130 pesos, mientras que la extranjera hasta en 191 pesos; el jamón, de una buena marca nacional, está en 100 pesos el kilo y el importado en 51 pesos, pero sólo 250 gramos; lo mismo con el pescado entero, el kilo está en 100 pesos y el importado en 94 el medio kilo y un litro de yogur está en 29 pesos el litro, frente a uno más sofisticado hecho en USA que cuesta 82 pesos el medio litro.
Con las frutas y verduras ocurrió lo mismo. En el mercado se puede encontrar la cebolla en 14 pesos el kilo y en el super a 24.50 pesos; el jitomate a 12 pesos o hasta en 46 pesos el kilo; el limón a 6 pesos o a 29; la naranja a 6 pesos o en 49 proveniente de Washington.
El precio del azúcar también da un brinco; mientras que en el mercado está en 18 el kilo, importada tiene un precio de 45; un jugo de un litro cuesta 17 frente a otro orgánico y hecho en Estados Unidos, con un precio de 85 pesos.
Que con el salario actual y la inflación se ubicó por arriba del rango objetivo del Banco de México (Banxico), que es de 4 por ciento máximo para este 2017, alcance para comprar la canasta, es otra historia; una en la que 50 millones 996 mil 038 personas no tienen el ingreso suficiente para adquirirla.
Pero pese a que los productos nacionales son más baratos, en 2015, de acuerdo con el Indicador Mensual del Consumo Privado en el Mercado Interior elaborado por el Inegi, el gasto en productos nacionales se elevó 2.3 por ciento en comparación con los productos extranjeros, que incrementaron 10.4 por ciento en comparación con 2014.
En 2016, a pesar de que la importación de bienes de consumo retrocedió 2.3 por ciento en el Primer Trimestre y sumó caídas mensuales consecutivas, derivado del alza en el dólar, el consumo de Bienes y Servicios de origen nacional avanzó 1.7 por ciento y el de los Bienes de origen importado aumentó 1.2 por ciento.
Pero los gastos en productos de importación se elevaron 8.2 por ciento y en los nacionales 4.6 por ciento.





