Joven lucha contra discriminación por tener Síndrome de Down

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Joven lucha contra discriminación por tener Síndrome de Down

Por Animal Político

“No creo en la palabra difícil, para mí todo es posible”, asegura Brely de la Cruz y Flores. La joven de 20 años tiene síndrome de Down, pero eso nunca había sido impedimento para terminar sus estudios, hasta que intentó ingresar a la universidad y cumplir su sueño de ser maestra.

Originaria del municipio de San Juan de Sabina, en Nueva Rosita, Coahuila, Brely siempre ha estudiado en escuelas públicas.

Desde el preescolar hasta la preparatoria no enfrentó tantas barreras para integrarse con sus compañeros y graduarse a la par de ellos, como lo vivido en el nivel superior, donde encontró discriminación y de falta de tolerancia de los profesores.

Brely ha pasado por dos universidades: la Universidad Autónoma del Noreste (UAN), campus Sabinas, donde estudió un semestre de Psicología, y la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), campus Coahuila, donde estuvo un semestre y medio en la carrera de Psicología Educativa.

En ambas vivió situaciones que le obligaron a darse de baja. En la UAN, “los maestros no se hacían responsables por mí (…) yo estudiaba como cualquier otro alumno pero con la dificultad de la aceptación y paciencia”.

Mientras que en la UPN “me recibieron muy bien y dijeron que ahí tendría las comodidades necesarias pero no fue así. En una ocasión me hicieron dos exámenes en un solo día, solo a mí, fue mucha presión pero me ayudó a seguir adelante”.

Después de un semestre y medio en la UPN, Brely dejó la institución tras “ciertas incomodidades y actos de discriminación por parte de tres maestros”.

A pesar de estas dos experiencias, Brely no ha dejado de intentar ser maestra por lo que ahora busca ingresar a la Escuela Normal Experimental de San Juan de Sabinas.

En dos ocasiones ha presentado el examen pero no ha alcanzado el número de aciertos requeridos por la institución.

“No existe la inclusión que promueven”
Tanto la joven como sus padres consideran que no alcanzar el puntaje requerido por la Normal es un reflejo de la discriminación que hay hacia las personas con alguna discapacidad.

Por lo que interpusieron un amparo ante un juzgado federal, argumentando que la escuela tenía que hacer adecuaciones en el proceso de selección para Brely y hacer el concurso más justo.

Hace unos días, el juez Tercero de Distrito con residencia en Piedras Negras otorgó la suspensión definitiva del acto reclamado por Brely y ordenó al director de la escuela admitirla e inscribirla como alumna.

Este miércoles, la familia se presentó en la escuela con este documento, sin embargo el director de la misma, Gabriel Mares, se negó a acatar la orden.

Argumentó que es una decisión que no depende de él ya que su responsabilidad es acatar los lineamientos establecidos por la Secretaría de Educación Pública (SEP) para el proceso de selección.

“No es por un acto de discriminación, yo me debo a las indicaciones que marca Secretaría de Educación ya sus normatividades, las cuales piden reunir ciertos requisitos y no marcan excepciones para estos casos (…) yo tengo que acatar lo que marca mi autoridad”, dijo Mares a Animal Político.

El director explicó que será el área jurídica de la Normal de Saltillo la que resuelva la situación una vez que se tenga el fallo definitivo del caso, lo cual ocurrirá este viernes.

“Yo soy la persona menos indicada para decir acepto o no acepto, aquí quien tiene que atender este tipo de solicitudes es la SEP porque son normas a nivel federal”, agregó el director.

No piden preferencia solo inclusión

Sin embargo, para Brenda Flores, madre de Brely, el que su hija sea rechazada bajo los mismos criterios que el resto de los alumnos es un acto de discriminación, además de que “se está violando su derecho de educación”.

Brenda sustenta su argumento en el artículo 3 de la Constitución, referente al derecho a la educación, y en el 12 de la Ley General para la Inclusión de Personas con Discapacidad, que impulsa la inclusión de las personas con discapacidad en todos los niveles del Sistema Educativo Nacional.

“Están poniendo una barrera para la inclusión porque te piden algo que quizá no puedes cumplir como el resto (…) el reclamo como padres es que cómo promueves una inclusión educativa si en la práctica no son capaces de cumplirla”, añade.

En ese sentido, tanto Brenda como Brely aclaran que no piden una modificación al examen de admisión, sino a los requisitos de selección, es decir, al número de aciertos o requisitos que deben cumplir las personas con alguna discapacidad.

“El examen de admisión no es una barrera para nosotros, quizá lo único sea el tiempo, que dura como dos horas, pero cualquier victoria tiene sus fracasos y sacrificios y uno tiene que soportar las dos horas del examen y aplicarlo para poder entrar y estudiar lo que desees”, señala Brely.

La joven no se confía en el fallo a su favor y sabe que es probable que la Escuela Normal no la inscriba como lo ordenó el juez, por lo que hará un tercer intento con el examen de admisión en los próximos meses.

De acuerdo con Brenda, en las dos ocasiones anteriores, su hija se ha quedado a pocos aciertos de estar dentro de los alumnos aceptados por lo que espera que con la resolución del juez, la Escuela Normal Experimental, a través de la Secretaría de Educación Pública, haga los ajustes necesarios y su hija sea aceptada.