Por Excélsior
En pocos días, la industria literaria ha sufrido la muerte de Henri Charrière y la autojubilación de Corín Tellado”. Así comienza el primer Inventario que el poeta y ensayista José Emilio Pacheco (1939-2014) “inventó” para Excélsior y presentó a los lectores el domingo 5 de agosto de 1973.
La última página del suplemento cultural Diorama de El Periódico de la Vida Nacional, la 16, vio nacer la columna del Premio Cervantes 2009 que se volvería célebre y que escribió cada semana durante 40 años, ofreciendo “un ejemplo magistral de periodismo literario”, afirma el investigador Miguel Ángel Flores.
Primero en Excélsior y después en la revista Proceso, el Inventario, cuyo título original apareció siempre en minúsculas, se convirtió en “la gran cátedra involuntaria” del también novelista y cuentista que los lectores buscaban con ansia cada semana.
Ahora, editorial Era acaba de publicar en tres tomos una antología de esta columna, recopilación a la que ha denominado “el libro más largamente esperado de José Emilio Pacheco”, cuya preventa exclusiva se realizó durante la 38 edición de la Feria Internacional del Libro Palacio de Minería que concluye hoy.
El haber dedicado su primer Inventario al escritor francés Henri Charrière, el autor de Papillon acusado de un crimen que según él no cometió, quien murió el 29 de julio de 1973, y a la popular novelista española Corín Tellado (1927-2009), habla del gran espectro del interés literario y el conocimiento de Pacheco, que conservó durante cuatro décadas.
Esta primera columna, que inicialmente fue miscelánea y poco a poco se volvió monotemática, estuvo dividida en cinco subtítulos: “Las mariposas son libros”, “Boquitas selladas” (sobre Tellado), “Poesía y verdad”, “Juego de cartas” (sobre el exterminio de la conversación y la correspondencia) y “Making It” (sobre la actriz Marilyn Monroe). Y fue ilustrada con tres fotografías.
La literatura y sus autores eran el tema recurrente del Inventario, que durante meses apareció sin firma; pero, finalmente, el autor de Las batallas en el desierto decidió plasmar sus iniciales, JEP, al final del texto.
Flores explica en entrevista que en 1973 Pacheco colaboraba en las páginas editoriales de Excélsior y que propuso esta columna porque era el tipo de periodismo cultural que le gustaba.
Desarrolla en el Inventario una gran capacidad de síntesis y lectura. Es la concreción de un género que él empieza a practicar desde muy joven. Reunía información de revistas extranjeras. Él leía en inglés, francés e italiano; y de repente metía un tema mexicano. Poseía un gran sentido periodístico”, agrega.
El profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco detalla que la larga e ininterrumpida serie de columnas culturales de Pacheco se inició en la década de los 60, con Simpatías y diferencias -título de un libro de Alfonso Reyes- en la Revista de la Universidad de México, y Calendarios, entre otras.
Ideó Simpatías y diferencias ante el predominio que había de fuentes de habla inglesa; él trató de equilibrar esto buscando fuentes en francés para reseñar la actualidad. Leyéndolo sabías qué pasaba en la cultura en el mundo”, señala.





