* En magno proyecto para conocer implicaciones ambientales de la extracción de hidrocarburos.

Cd. Victoria, Tam.- Con la infraestructura del buque oceanográfico y un grupo de especialistas en ingeniería y manejo de zonas costeras, la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT) participa en un proyecto para generar y construir una base del conocimiento y comportamiento de los ecosistemas del Golfo de México, en relación con la extracción y operación de hidrocarburos.

El proyecto, forma parte de un consorcio de universidades e instituciones que encabeza el Centro de Investigación de Ensenada, Baja California (CICESE), que fue aprobado por el fondo de energía del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y Petróleos Mexicanos (Pemex).

La colaboración de la UAT se lleva a cabo dentro del fortalecimiento a la infraestructura y servicios especializados que impulsa el Rector Enrique Etienne Pérez del Río para contribuir con el desarrollo estratégico del país, en una labor que se llevará a través del Centro de Investigación y Desarrollo en Ingeniería Portuaria (Cidiport) de la Secretaría Técnica de la UAT, donde se participará en las diferentes etapas que se han planeado para realizarse durante cinco años.

En su primera etapa, que inicia este mes de septiembre, los especialistas de la UAT estarán con otros investigadores de instituciones como la UNAM y el CICESE, en lo que se ha denominado Crucero Metagenómica (campo de estudio de la microbiología), que comprenderá 18 puntos localizados en el Golfo de México.

Uno de los objetivos es investigar las posibles implicaciones de la exploración de hidrocarburos en aguas profundas del Golfo de México, y dar así estrategias para que Pemex pueda actuar ante contingencias.

Particularmente, se tomarán muestras de agua y sedimento a distintas profundidades en la llamada Zona de Perdido, que está al norte del estado de Tamaulipas en frontera con Estados Unidos en zona marina, y en la Sonda de Campeche, donde se busca identificar bacterias que podrían estar involucradas con la degradación de hidrocarburos.

Posteriormente y en base a los estudios químicos y biológicos, se pretende reproducir esas bacterias en laboratorio y desarrollar sus capacidades para que puedan ser añadidas al ambiente en el caso de darse una contingencia, y así poder ayudar naturalmente al sistema a que degrade este hidrocarburo.

El buque cuenta con tecnología de punta y equipo para la obtención de muestras de suelo y agua a más de 4 mil metros de profundidad, tales como: Radar Doppler (Medidor acústico de corrientes y sus direcciones), sensores de temperatura y conductividad que determinan calidad de agua, temperatura, salinidad, velocidad de corrientes, entre otros aspectos.

En el megaproyecto participarán alrededor de 120 investigadores de instituciones como la UAT; el Instituto de Ciencias de la Atmosfera y el Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM; el Cinvestav-Mérida; y la Universidad Autónoma de Baja California.

En esta primera etapa, en el Buque estarán 18 científicos y 17 tripulantes. Por parte de la UAT, participan especialistas en el área de ingeniería y manejo de zonas costeras que operan el sistema de control, el monitoreo de los equipos que se utilizarán y el proceso de gran parte de la información que generen las muestras, complementario a los trabajos químicos y biológicos. Además aportará la infraestructura del buque para el trabajo de los grupos de investigación, así como parte de la modelación de hidrodinámica que es uno de los insumos que se requieren.

La importancia de este trabajo, se fundamenta en tener una línea base del comportamiento físico, químico, biológico y geológico del Golfo de México, que reúna información para la comunidad científica y sirva de apoyo en la toma de decisiones en el sector energético del país.

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