Por El Mundo
Una serie de secuestros que las autoridades ignoran han llamado la atención de Human Rights Watch. La organización humanitaria ha exigido al Gobierno turco, este jueves, investigar al menos cuatro casos de secuestro y posible desaparición forzosa ocurridos desde el marzo pasado en Ankara, la capital turca. Estos sucesos, que podrían estar relacionados con la caza de brujas posterior al Golpe de Estado fallido, resucitan el fantasma de las miles de desapariciones habidas en la región kurda durante los 90.
“Hay base fidedigna para creer que agentes del Gobierno hicieron desaparecer forzosamente a los hombres buscados”, asegura en un comunicado Hugh Williamson, director de HRW en Europa y Asia Central. De los cuatro casos investigados por su grupo, sólo en uno de ellos se conoció finalmente el paradero. Önder Asan, un ex maestro despedido después de la Asonada apareció bajo custodia policial 42 días después de perderse su pista. Los mismos agentes comunicaron su situación a la mujer del profesor.
Asan denunció ante la Fiscalía haber sido secuestrado por agentes de Policía y retenido en una localización secreta, donde fue interrogado y torturado, para ser finalmente desplazado a una comisaría. El 17 de mayo, este maestro expulsado compareció ante el juez, quien decretó su prisión preventiva a la espera de juicio. Su destino es similar al de las 57.000 personas arrestadas bajo acusación de complicidad con el Golpe.
HRW, por otra parte, menciona los nombres de tres personas más que siguen desaparecidas, aunque añade una quinta, que no identifica, y asegura que la Asociación de Derechos Humanos de Turquía ha recibido denuncias de otros casos similares. Los conocidos son, además de Önder Asan, Turgut Çapan, Mustafa Özben y Cemil Koçak.
Los cuatro casos se asemejan. Todos eran funcionarios -Çapan era colega de Asan a quien había visto el mismo día en que fue secuestrado-. Özben y Koçak, según testigos e imágenes de cámaras de seguridad, fueron introducidos por la fuerza en un furgón oscuro. La quinta desaparición que ha investigado Human Rights Watch es la de una persona que desapareció tras dejar a su familia en la estación central de autobuses de Ankara. La última vez que las cámaras de seguridad lo grabaron salía de una estación de metro.





