Hablar de política… ¡Es triste!
Génesis Amayrani

Hace tiempo que me alejé de mítines, apoyos, fotos, y cosas como esas, pero, nunca de ejercer mi voto. No soy experta en política, ni en ciencias políticas, y quizá tampoco conozco todos los problemas de mi ciudad, pero soy una ciudadana más que padece los inminentes baches que parecen más pozo de aguas o norias. 

He andado más involucrada en noticias de Nuevo León, de Reynosa, que del municipio donde voto, y es que a mi ver, no hay a quien irle, no porque me caigan mal, desde hace tiempo conozco a varios y sé que varios me conocen, y no es personal, es social. Resulta que un municipio de una población de 126,887 habitantes (según cifras del INEGI 2015) aproximadamente, tiene once candidatos a la presidencia ¡once candidatos! ¿de dónde salieron tantos? Y ¿Por qué siempre los mismos? Si acaso, son como dos o tres nuevos que andan en las contiendas, pero que sus seguidores son menos, o son los que no van a ejercer el voto, por lo tanto, no tienen muchas posibilidades. 

Resulta que los mismos de siempre, en los mismos partidos de siempre andan arriba en las encuestas, tenemos tan poca memoria, tenemos tan poca credibilidad, tenemos tan pocas ganas de hacer algo por el municipio, que sólo aparecemos en horas de elecciones, y ¡vualá! Todo mejora (y esto entre comillas porque nos falta bastante)

Las calles principales siguen horribles, el alumbrado público, un día funciona y otro ya no, son muy pocos los que sobresalen fuera de la ciudad porque no hay recursos, la basura a veces pasa y a veces dura días sin pasar, los deportes no son impulsados, la cultura no tiene auge, y hay tan poca propaganda para ello, ah, pero eso sí, vamos a dar mantenimiento a la ciudad y se nos ocurre ¡no deslindarnos del partido que nos llevó al poder! Y ¿Qué creen? Le ponemos el color de la administración actual, en lugar de proponer un color neutral para la ciudad, que no tenga afinación política, darle una vista bonita, que se yo. 

Es triste saber que sólo se habla de política en tiempo de elecciones, y no se hace política todo el tiempo, estamos tan retrogradas en cuestiones de equidad de género, no discriminación, ley Olimpia, historia, economía; no salimos de lo mismo por el miedo a que nos critiquen. 

Andamos poniéndonos bonitos y bonitas para la foto, pero no tenemos ni una idea de lo que vamos a hacer, queremos conservar legados, sentarnos en la silla presidencial para tener una foto en la sala de la casa. 

Estoy escribiendo con tristeza, porque siguen las inundaciones, y siempre es el mismo caos, calles inundadas, drenajes tapados, calles sin pavimentar, y las pavimentadas con bastantes baches, y topes que parecen montañas, semáforos sin funcionar; arreglan albergues para recibir a la gente, en lugar de bajar recursos para mejorar los niveles de vida de la ciudad, y fomentar más empleos para gente que lo necesita, dar más facilidades para los nuevos emprendedores, fomentar el comercio local, por parte del gobierno no por otras instituciones. 

¿Qué feo no? Aquellos que no se van a parar en la urna, es porque no creen en los gobiernos, por la mala administración de ellos mismos, y si hubo gobiernos que sobresalieron, que hicieron una que otra cosilla bien, pero sólo tres años, después se acabó, porque como el que seguía era de otro partido, pues ya no continuamos con las gestiones de la administración anterior. 

Somos una ciudad muy pequeña, no necesitamos tantos candidatos, no necesitamos a los mismos, necesitamos gente que realmente se preocupe, y se ocupe por generar una versión diferente de Río Bravo. 

Ya basta de colgarse de los triunfos individuales, tienen que alimentar que se consigan más personas que pongan en alto el nombre de nuestra ciudad, por muy pequeña que sea, porque es bonita, porque tiene gente bonita, y tiene demasiado potencial no aprovechado, sólo explotado para uso personal.

Quiero creer una vez más, que quien gane, tendrá las ganas, y buscará la forma de gestionar Río Bravo de una mejor manera, no sólo tomarse fotos, y poner luces de colores en la ciudad, que aunque luzcan bonitas, nos duran sólo unos meses, dejen obras que duren muchos años, que si los van a recordar, sea porque hicieron algo bueno por esta pequeña ciudad y la villa de Nuevo Progreso, no sólo queremos estar bien, queremos estar mejor.

Nos vienen las elecciones el domingo 6 de junio, y sólo espero que el momento de ejercer mi voto, sea por alguien viable y certero; y que el que gane, ¡se ponga a jalar! ¡Porque se ocupa! Y, sobre todo, que la contienda es en las urnas, no afuera, a los militantes de los partidos, ¡por favor gente, eviten la violencia! 

Nosotros como ciudadanos nos toca hacer nuestra parte, que el gobierno sepa que tiene una población digna de administrar.  

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