
La fuga de agua dulce en el sistema lagunario continúa pese a las obras en el dique Camalote, y es una problemática que, en plena sequía, y sumada al creciente consumo por parte de la población y de la industria, va reduciendo la disponibilidad del recurso natural en la zona, alertó el especialista José Refugio Delgado Delgado.
Sobre el hecho de que el Chairel-Tamesí descienda más rápidamente que otros cuerpos de agua del centro y norte del estado, apuntó que obedece a un conjunto de factores, donde el más preocupante es la pérdida de agua que se va al mar.
“Hay varios factores, uno es la evapotranspiración (demanda de agua que ejerce el clima sobre las plantas), otro son los consumos doméstico e industrial que se han incrementado, pero definitivamente también hay un impacto por fugas de agua dulce al mar. Dicen que ya se tapó el (dique) Camalote, pero toda la cortina del embalse del sistema lagunario son 42 mil hectáreas y 23 kilómetros de longitud”, apuntó.
Señaló que en el Camalote “son pedacitos como de 600 a mil metros; pueden haber tapado ya ahí las fugas, ¿pero el resto de los diques, de márgenes y barrotes que resguardan ese embalse, cómo está?”, cuestionó. Considera que desde el punto de vista de ingeniería se tiene que hacer una evaluación y abordarlo en una mesa de análisis que integre a los tres niveles de gobierno con especialistas.
Subrayó que vienen abril y mayo con lluvias inciertas, temperaturas más altas y mayores consumos de agua tanto de la ciudadanía como por evapotranspiración de las plantas, sin embargo, estima que la población no se quedará sin agua si se llevan a cabo las debidas acciones. “A mí me preocupa dónde están las fugas, se deben buscar y controlar”.
La solución emergente, desde su perspectiva, es buscar un mayor aprovechamiento de la cuenca Guayalejo-Tamesí. “Que se mida en la entrada al sistema lagunario cuánta agua le está ingresando y que se haga un buen manejo, es la solución, administrar ese recurso en época de crisis y localizar las fugas, son acciones inmediatas que se debieron haber hecho desde hace varios años”.
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El consultor en temas hídricos destaca que la situación es grave, pues los efectos atmosféricos, hidrológicos, el cambio climático y demás, todo está alterado. Influyen también el desarrollo anárquico de las ciudades, así como el atraso en la conservación de toda la infraestructura hidráulica, que señala es raquítica en la zona, en el estado, y en la huasteca.
“La naturaleza siempre ha sido pródiga, pero ya la fastidiamos bastante y está disminuida, y todo ese rezago de atención, de orden, de buen desarrollo, nos tiene en estas condiciones”, expresó el consultor.
Delgado Delgado explicó que con bajos niveles en el sistema lagunario Chairel-Tamesí, el agua salada se filtra, un gran problema que propone abordar de fondo, con transparencia y apertura para plantear un programa integral de solución y apoyar la mejor propuesta como en un examen de oposición.
Por “Milenio”





