Éxtasis y otras drogas de síntesis: por qué son tan peligrosas

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Éxtasis y otras drogas de síntesis: por qué son tan peligrosas

El éxtasis (MDMA) es la droga de síntesis más conocida, pero hay muchas más. También es muy famosa la metanfetamina, conocida como cristal, que se hizo mundialmente célebre gracias a la serie de televisión Breaking Bad. ¿Por qué son tan peligrosas estas sustancias? ¿Cuáles son sus efectos a corto y largo plazo?

Algunas de las consecuencias del consumo y abuso de estas drogas se producen siempre, mientras que otras dependen de las características físicas y mentales de los consumidores. Raúl Izquierdo, psicólogo y director técnico de Asociación DUAL, señala que cuando un joven “abusa de las drogas de síntesis está jugando a la ruleta rusa de la esquizofrenia, en la medida en que desconoce si tiene o no una predisposición a padecer esa enfermedad”. Esa mayor vulnerabilidad también es aplicable a otras enfermedades psiquiátricas, como la depresión, la ansiedad o los ataques de pánico.

Qué son las drogas de síntesis
La información es poder y conocer qué son las drogas de síntesis puede contribuir a frenar su alcance y evitar los riesgos que desencadenan. Juan Manuel Alonso Ramis, médico experto en adicciones, coordinador de unidades de conductas adictivas en el Servicio de Salud de las Islas Baleares y presidente de Socidrogalcohol Baleares, explica que “son un conjunto de sustancias psicoestimulantes, la mayoría de ellas derivadas de las anfetaminas”.

Son sustancias químicas de síntesis con una gran potencia y rapidez de acción. Izquierdo destaca la facilidad con la que pueden “elaborarse si se dispone de algún conocimiento de química. De hecho, no es infrecuente que se improvisen laboratorios en el propio domicilio, en un local o en un garaje”.

“Muchas de ellas son principios activos que descubrieron farmacéuticas, pero que por diferentes motivos -el principal, los efectos indeseables- abandonaron”, reseña Alonso, quien añade que algunas de ellas “son muy adictivas”.

Aparte del MDMA y la metanfetamina (speed, ice, hielo), existen muchas otras: TMA-2, ketamina, EVA, píldora del amor… Se elaboran en muchas formas (cápsulas, pastillas, polvo, líquidos) y colores y, según el experto de Socidrogalcohol, “su uso se suele asociar a ambientes de ocio y al consumo de otras sustancias como el alcohol y la cocaína”.

Cómo actúan en el cerebro
Se trata de sustancias estimulantes que aumentan, según Izquierdo, “la sensación de bienestar y la sobrestimación de las propias capacidades y competencias, lo que en buena parte se produce por el enmascaramiento del cansancio y de estados de ánimo de naturaleza disfórica (desagradables)”.

Actúan estimulando el sistema nervioso central y, al igual que el resto de las drogas, atacan al sistema de gratificación del cerebro, aumentando la concentración de dopamina, conocida popularmente como la hormona de la felicidad. Este neurotransmisor se encuentra en las zonas del cerebro que regulan el movimiento, las emociones, la cognición, la motivación y los sentimientos de placer. “La sobreestimulación de este sistema produce los efectos de euforia que experimenta el consumidor de estas sustancias de síntesis”, indica Alonso.

Esa, es en definitiva, la razón por la que causan dependencia. “Por sus efectos egosintónicos, es decir, que provocan sensaciones intensas y agradables para quien las consume, resultan altamente adictivas desde el punto de vista psicológico”, insiste Izquierdo.

Principales efectos y riesgos
Algunas de las drogas de síntesis, como el MDMA, pueden inducir, según el psicólogo de Asociación DUAL, “sensaciones de cierta armonización relacional, llegando a sugestionar al individuo para percibir relaciones de signo positivo entre él, su entorno y las personas con las que se encuentra”.

En el plano físico se produce un aumento de la sudoración y la frecuencia cardiaca, así como una disminución drástica del apetito.

El consumo abusivo y continuado también puede provocar irritabilidad, suspicacia, ideación paranoide y conductas agresivas. Además, como drogas de abuso que son, provocan tolerancia, lo que implica que el individuo tenga que tomar dosis cada vez mayores y, “ante la privación de la sustancia, suelen presentarse síntomas paradójicos respecto a los anteriores: ansiedad o síntomas depresivos, entre otros”, subraya izquierdo. Ese efecto rebote también provoca cansancio. Al fin y al cabo, tal y como expone Alonso, la realidad es muy distinta a la imagen que se forma el consumidor, que “tiene la creencia de que son sustancias inocuas y atractivas y busca en ellas las sensaciones -en realidad, falsas- de autoconfianza, estado de alerta, aumento de la resistencia, mejor rendimiento físico y efecto anorexígeno”.

Estos son los principales efectos y consecuencias del consumo a corto y medio plazo de drogas de síntesis:

Agotamiento, fatiga.

Inquietud, ansiedad y depresión.

Cambios en el estado de ánimo.

Estados de alerta con insomnio.

Sensación de mayor atención y concentración.

Desinhibición sexual.

Sequedad de boca.

Aumento de la sudoración.

Deshidratación.

Escalofríos.

Náuseas.

Aumento del ritmo cardiaco y de la temperatura corporal.

Contracciones musculares.

Temblores.

Y esas son las consecuencias que pueden surgir, con mayor o menor frecuencia, con el consumo prolongado:

Taquicardia.

Hipertensión.

Infarto de miocardio.

Ictus.

Fiebre alta.

Toxicidad hepática.

Mayor riesgo de edema cerebral.

Anemias persistentes.

Vómitos.

Pérdida de apetito.

Trastornos de conducta.

Cambios de humor.

Agresividad.

Ataques de pánico.

Trastornos psicóticos.

Trastornos del sueño.

Alteraciones cognitivas o de memoria.

Tentativas de suicidio.

Crisis convulsivas o, incluso, coma.

Mayor riesgo en personas con enfermedades mentales
Las drogas de síntesis son altamente peligrosas para la población general y todavía más para las personas con una enfermedad mental diagnosticada. “Su uso puede resultar demoledor, provocando un notable empeoramiento del cuadro clínico de base”, advierte Izquierdo.

Además, como ya se ha mencionado, aumentan el riesgo de sufrir esquizofrenia en personas predispuestas. Según el psicólogo, “existe una predisposición a padecer esta enfermedad que solo podemos identificar retrospectivamente, es decir, cuando ya se ha producido su debut”.

Alonso señala otros colectivos en los que estas drogas pueden resultar especialmente dañinas: personas que tengan una historia previa de adicción, adolescentes y jóvenes e individuos que sufran enfermedades cardiovasculares y neurológicas.

El experto en adicciones precisa que los consumidores de sustancias a menudo niegan la evidencia y creen que no tienen un problema de adicción. “Quiero recordar que la adicción es una enfermedad crónica y hay muy buenos profesionales que pueden ayudar a tratar y superar el consumo”.