
La partida de Allan Saint-Maximin del América sacudió las redes sociales y generó un intenso debate en el entorno del futbol mexicano. Sin embargo, una voz autorizada retumbó más fuerte que las demás: la de Luis Roberto Alves ‘Zague’. El máximo goleador en la historia de las Águilas no se guardó nada y analizó con dureza el paso del atacante francés por las instalaciones de Coapa, recordando a la afición que su postura crítica sobre este fichaje existió desde el primer día.
El ahora analista deportivo utilizó sus plataformas digitales para enviar un mensaje contundente. Lejos de la diplomacia, Zague aseguró que el tiempo le dio la razón sobre el perfil del jugador europeo. En su análisis, el exdelantero calificó a Saint-Maximin como un futbolista “tribunero”, un término que en el argot del balompié describe a aquellos jugadores que buscan el aplauso fácil de la grada con jugadas vistosas, pero que muchas veces carecen de efectividad real o sacrificio táctico en favor del colectivo.
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LA EFECTIVIDAD POR ENCIMA DEL ESPECTÁCULO
Para el ‘Hijo del Lobo Solitario’, vestir la camiseta azulcrema implica una responsabilidad que va mucho más allá de los reflectores o el marketing. Según sus palabras, la exigencia en el América es máxima y no basta con destellos de talento individual.
Los números respaldan, en cierta medida, la frialdad del análisis del ídolo americanista. Durante su estancia en México, Allan Saint-Maximin disputó un total de 16 partidos oficiales, en los que acumuló 805 minutos en el terreno de juego. Su aporte ofensivo se tradujo en tres goles y dos asistencias, cifras que para muchos quedaron cortas considerando la expectativa mediática que generó su llegada a la Liga MX.
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Zague enfatizó que su advertencia sobre la falta de compromiso táctico del francés no fue bien recibida por un sector de la afición en su momento, pero los hechos recientes validaron su opinión como alguien que conoce perfectamente al club azulcrema.
CONDENA ENÉRGICA AL RACISMO Y LA DISCRIMINACIÓN
A pesar de la firmeza de sus críticas deportivas, Luis Roberto Alves marcó una línea divisoria muy clara. El histórico goleador aprovechó el mismo mensaje para desmarcarse totalmente de los ataques personales y condenó de manera enérgica los actos de racismo y discriminación que rodearon la salida del jugador.
Zague fue tajante al señalar que cuestionar el rendimiento en la cancha no justifica, bajo ninguna circunstancia, agresiones que atenten contra la dignidad humana. Calificó el racismo como algo “totalmente inadmisible” y reiteró que nadie con verdaderos valores deportivos avala ese tipo de comportamientos. Con esta declaración, el ídolo de las Águilas buscó cerrar la controversia con la afición, reafirmando que su prioridad siempre es defender la grandeza y el nivel competitivo del club, separando lo futbolístico de lo personal.
Por Excelsior





