Para celebrar 30 años de labor independiente y refrendar su compromiso con el movimiento, ayer jueves 27 de julio se presentó en el Palacio de Bellas Artes la compañía Antares Danza Contemporánea, agrupación originaria de Hermosillo, Sonora, que se ha consolidado como referente de búsqueda y evolución.

Esta presentación se dio en el marco de la Temporada de Danza Contemporánea 2017, organizada por la Coordinación Nacional de Danza del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) con el objetivo de acercar al público a lo mejor de dicha disciplina.

Al develar la placa de aniversario, Lidia Camacho, titular del INBA, celebró el impulso del director de Antares y el de los profesionales que a lo largo de tres décadas han labrado su prestigio en la escena dancística nacional e internacional.

Refirió que se trata de una compañía independiente con una propuesta sólida que “ha sabido evolucionar gracias al ejercicio reflexivo permanente y a la innovación de sus lenguajes, para mostrar en el acto creativo la gran complejidad del ser humano”.

Y agregó: “La develación de esta placa representa el reconocimiento institucional y de la comunidad de la danza a un colectivo cuyos integrantes han aportado pasión, talento y determinación a un proyecto que enriquece nuestro panorama cultural y resulta ejemplar para muchos jóvenes que están en formación”.

En su oportunidad, Miguel Mancillas, director y coreógrafo de la compañía, señaló que todo comenzó como un acto de amor y de necedad. “A mí me dijeron que no debía hacerlo pero quise probar que sí era posible dedicarse a la danza contemporánea en Sonora”.

Finalmente, agradeció al público y a cada uno de los bailarines que le han dado personalidad al grupo y sin los cuales no hubiera sido posible, ya que son ellos quienes con su trabajo diario dan continuidad al proyecto.

En el evento, Antares Danza Contemporánea ofreció Los descalzos, una obra que ante todo plantea preguntas y juega con referentes nostálgicos de “lo mexicano”. Una apuesta de movimiento que destacó por su espíritu de búsqueda.

La pieza invita a pensar qué es y en dónde está la identidad, usando al cuerpo como arma y herramienta de provocación, haciendo de su uso un acto social, político y de género.

El montaje se erigió en reminiscencias de motivos mexicanos, alusiones sonoras, visuales y sensoriales que descansaron en la capacidad técnica y expresiva de los bailarines y en el dominio del espacio escénico.

Revestidos con luces ámbar y atuendos ocres, los bailarines compartieron con el público una danza amorosa, que se tiñó con pasajes y fragmentos conversados de canciones populares como Vámonos de José Alfredo Jiménez, entre otras.

Esta pieza, de naturaleza profundamente poética, puso de relieve retratos y símbolos de nuestro imaginario, memorias que a través de una danza contundente se transformaron en algo vivo.

Antares Danza Contemporánea, compañía independiente radicada en Hermosillo, Sonora, indaga en las pasiones y la animalidad del alma humana para derramarlas luego sobre el escenario. El trabajo de la agrupación se caracteriza por una exigente preparación física puesta al servicio de una expresividad intensa, por momentos inquietante.