Eso que solíamos llamar “Normalidad”

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Creo que vivir deprisa no es vivir, es sobrevivir.
Nuestra cultura nos inculca el miedo a perder el tiempo,
pero la paradoja es que la aceleración nos hace desperdiciar la vida. 

Carl Honoré

¡I’m back! ¡Estoy de vuelta chiquitines! 

Hoy escuché algo que me cimbró el alma, y me hizo darme cuenta lo mucho que me satisface escribir y publicar, me dejó en un ligero shock emocional, pero antes de explicarles, ¿cómo? ¿Cuándo? Y ¿dónde? Quiero agarrar corte, resulta que, el Circulo de Estudios en Terapia Existencial, de la Ciudad de México (CIR-EX), comenzó este viernes 13 de noviembre la celebración de su Décimo Octavo Aniversario, y con esto una serie de conferencias de diversos ponentes nacionales e internacionales, con el tema “Recuperando nuestro mundo” y como les platiqué en alguna nota pasada, estudio psicología clínica por lo cual me gusta documentarme en lo mismo, por eso me inscribí a los diálogos y conferencias del CIR-EX. 

Ahora, este evento comenzó con una semblanza en honor a todas las generaciones que han pasado por ahí, a los que siguen y a los que ya no están, los nuevos, y los que estamos próximamente a ingresar, esta semblanza resultó para mí muy conmovedora, pues, me hizo ver que el tiempo es una base de unidad, muy, muy especial. La primera conferencia, fue dada por el Director y Fundador del CIR-EX Yaqui Andrés Martínez, el tema de su ponencia fue el mismo del tema general “Recuperando nuestro Mundo” y aquí es de lo que voy a escribir, hizo una pregunta que a todas mis neuronas las llevó a una sinapsis exorbitante, que me perdí por unos segundos rememorando el primer día de pandemia, la pregunta fue:

¿Y si la verdadera pandemia, es eso que solíamos llamar “Normalidad”? 

Otra vez, déjenme la escribo otra vez, para que la disfruten más bonito 

¿Y si la verdadera pandemia, es eso que solíamos llamar “Normalidad”?  

Y aquí va la segunda ¿Cuándo, el estrés/distrés, consumismo, vivir a prisa, automatismos, “levantarse temprano” es sinónimo de “normalidad’? 

¿Cuándo comenzamos a preferir las guerras laborales a la tranquilidad y armonía con nosotros mismos? 

Entonces, recordé lo que me arrebató la pandemia, y me cuestioné si realmente me lo había arrebatado, o yo se lo había entregado por cuenta propia; lo que me había regalado la pandemia o yo lo tenía y sólo estaba guardado, por ejemplo, tuve más tiempo para escribir, algo que disfruto mucho, para pintar, para cantar y bailar, hacia home office, por lo tanto eso me daba la oportunidad de despertarme y en lugar de meterme a bañar a la carrera, preparar un desayuno para llevar de lonche, disfrutaba más la ducha, hacía estiramientos, brincaba la cuerda, llegué a salir a caminar al parque que está a lado de mi hogar, disfrutaba el silencio, y claro, también disfrutaba la música del señor de los bísquets que pasa todos los días muy temprano (sonrisa pícara); la belleza del silencio, la belleza de la comodidad, y la libertad de mi cuerpo, pues el sostén estaba en el cajón, creo que muchas disfrutamos esto… el sostén en el cajón. 

Pero también, me alejó de los abrazos, la cofradía con mis hermanas, y con la familia, reconocerme, y recuperándome a mi misma en muchas formas, aunque el alejarme del murmullo social me abrazó con la familia, la unión familiar al menos en mi familia se hizo presente, y eso es algo, que aunque regresáramos al mundo de antes, yo no quisiera perder, esto me lo regaló la pandemia, reuniones los sábados con mi abuela, mi mamá, mis sobrinas, porque al no tener lugar a donde ir, nos refugiamos en la familia e hicimos de esto la mejor de las reuniones, algo que jamás debimos de perder; también perdí y estoy bien segura que no puse ninguna objeción, pero perdí la mala vibra laboral de la que me estaba contaminando, y es que, a veces por ser de distintos departamentos (sí, habló del ambiente maquila) creemos que debemos ponerle un pie en el cuello al de a lado para librarnos de nuestra irresponsabilidad, o de esos malos liderazgos que aunque no son directamente te afectan indirectamente, y uno no puede hacer nada, porque como cité en una de las poesías de mi libro “Té de Mujer” el único que podía hacer algo por ti, eras tú, ¡eres tú!. 

Pero también me alejó de amistades, y digo alejó y no arrebató, porque no creo en la muerte eterna, sé que quienes se han ido, algún momento, en otra vida o en otro cielo los volveré a ver; me alejó de una parte de lo que no soy, y no quiero volver a ser, recuperé mis rizos, soy mujer de cabello rizado y siempre lo planchaba, todos los días me encerrada en casa, amé mi cabello, lo cuidé, y no le metí ningún químico, no lo expuse a calores innecesarios, me reconocí a mi misma de otra manera; Yaqui dijo “quizá, el coronavirus nos ha hecho recuperar un mundo que ya nos habían robado, que ya habíamos perdido” y recordé mi infancia tranquila, poniendo atención a esas cosas que por ir a las prisas no disfrutamos. 

Inestabilidad, fue una de las palabras que en algún punto llegó a mí, y después la mencionaron en la ponencia con la siguiente frase “lo inestable nos permite reconocer el movimiento de la existencia” la inestabilidad nos abre un mundo de posibilidades, mejorar técnicas, aprender a co-existir, realizar esos “pendientes” que nos apasionan, y en mi caso, lanzarme a la locura de estudiar una segunda licenciatura, un posgrado, y una diplomado en sexualidades, ¡ja! También me divierto conmigo misma, pero créanme, no es lo mismo tener un estrés rico de lo que te apasiona, a llenarte de cosas que no te enamoran. 

Cuando volví a la oficina disfruté más a mis bellas compañeras de trabajo, que benditamente llamo amigas y hermanas, eso que conseguí con ellas, sé que difícilmente se consigue, la armonía que se respira es algo que te hace decir al manejar “¿ahora quien será la que saldrá con alguna gracia para reírnos hasta llorar por minutos?” y eso fue gracias a la pandemia, valorar quien se sienta a tu lado, aunque no sepas si te dice a ti o a la persona que tiene en llamada (chiste local). 

Saber que aún es inestable los días, hace disfrutar la compañía como nunca, y también la soledad. 

En la era post corona, ¿con que te quieres quedar? Tú eres el dueño de tu mundo, recupera lo que más te haga amar. 

Quizá, la pandemia nos dejó ver el lado que origina las posibilidades. No bajemos la guardia, aun no es semáforo verde, ya viene el invierno, vitamina C y tecitos que refuercen nuestro sistema inmune, por otra parte te invito a que cada publicación de té de mujer sea placentero para ti, para mí, para todos y me sigas en la página de Facebook Té de Mujer  por twitter me encuentras como Genesis Amayrani, y también puedes escribirme o platicarme tus inquietudes, historia, preguntas, etc., al email tedemujer@gmail.com

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Un abrazo existencial y lleno de posibilidades, ¡Arrivederci! 

P.D. Mañana sábado 14 de noviembre, es el día dos del aniversario, les contaré cómo me fue.

te de mujer