
Por Silvia Olmedo
Uno de los usos de alfa, la primera letra del alfabeto griego, es para designar a los individuos prominentes de una manada o comunidad. Esos a los que los demás siguen y muestran deferencia porque son más aptos que el resto, reciben este estatus que los coloca un escalón arriba en la jerarquía social.
Entre los humanos también hay sujetos que se distinguen del resto y sobresalen por sus características. Hombres y mujeres que al igual que sus pares de otras especies, destacan en su grupo social. Hablemos de ellas, las mujeres alfa. Las principales características de una mujer alfa son:
Emprendedora, no se sienta a esperar que le sucedan cosas buenas
Toma decisiones, no deja que los demás decidan por ella
Independiente, no espera que otros le resuelvan la vida
Dominante, es líder y le gusta serlo
Tiene objetivos definidos, se plantea metas realistas y se esfuerza en alcanzarlas
No le avergüenza pedir lo que necesita, conoce cuáles son sus derechos y exige que se respeten
Es ambiciosa, no se conforma con poco
No le teme a la soledad, sabe que no necesita una pareja para sentirse completa
Sabe mantener el equilibrio entre las diferentes áreas de su vida
Se atreve a tomar riesgos, no se queda en su zona de confort
Explota su femineidad, sabe que la apariencia importa y se esmera en su cuidado personal





