
El último adiós de sus hijos adoptivos para Rosa del Carmen Verduzco, mejor conocida como Mamá Rosa, fue en una Misa Exequial concelebrada en la Basílica de Zamora, Michoacán.
En una ceremonia donde privó el reconocimiento a esta mujer como benefactora social, como aquella que cumplió con el mandato divino de dar de comer al hambriento y de beber al sediento con la fundación del albergue La Gran Familia, en 1947.
El sacerdote Católico, Germán Cobos, destacó las acciones de mujer en favor de los más necesitados.
Ella logró reunir, canalizar y ayudar al huérfano, al desnudo, como decía el Evangelio, pues en su casa siempre había un espacio”, dijo.
La Iglesia Católica, en voz de este clérigo, no sólo reivindicó a Mamá Rosa, quien murió el pasado 3 de junio a los 84 años, sino que consideró injustas las acusaciones en su contra
“Yo creo que se cierra una etapa y empieza otras. Ella sembró mucho y habrá cosecha. Es un reclamo por la injusticia que se cometió no sólo para su casa y para todos los que vivían”, aseveró Cobos.
La misa, en la que estuvieron presentes las cenizas de Mamá Rosa, fue presenciada por cerca de mil personas, entre hijos adoptivos, familiares y amigos.
Esa gran familia de donde surgieron principalmente músicos y cantantes, quienes en el adiós a su principal figura materna, cantaron y tocaron la música que ella les enseñó.
Con la misa concluyeron este martes los homenajes a Rosa del Carmen Verduzco Verduzco, un personaje de la sociedad michoacana que durante cuatro décadas fue intocable; quien en los últimos cuatro años vivió en la sombra y se volvió a saber de ella hasta el día de su muerte.





