En Senegal la vida transcurre sin futbol

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Por Notimex

Dakar, Senegal.- El deporte nacional de Senegal no es el futbol. El entretenimiento número uno es el laamb, la lucha-boxeo que llena los estadios de todo el país. Se trata de una disciplina que tiene sus orígenes en el campo y que se practica en círculos cubiertos de arena.

El ganador de mbaapat, el torneo del pueblo que corona la temporada de la cosecha, gana una vaca o una cabra. Pero los mejores luchadores se enfrentan entre sí en escenarios muy importantes, como el estadio Léopold Sédar Senghor de Dakar, con capacidad para 60 mil asientos, y con millones de personas siguiéndolo en directo por la televisión.

Los mbeurkatt (luchadores, en wolof, la lengua más hablada en Senegal ganan decenas de millones de francos CFA. En pesos, se habla de bolsas que oscilan entre los dos y los cinco millones.

Originariamente, el laamb se utilizaba como un rito de iniciación y como un ejercicio preparatorio para los guerreros. Pero con el tiempo también fue una forma de cortejo, una demostración de fuerza y virilidad y, finalmente, una competición.

Los aspirantes a luchadores son seleccionados cuando son poco más que niños en los pueblos y en las ciudades y se curten en los gimnasios. En los primeros años aprenden un tipo de lucha tradicional de África occidental que no incluye golpes sino sólo empujones.

Luego aprenden algunos conceptos básicos de boxeo, especialmente puñetazos directos.

Los encuentros constan de una primera fase de estudio -dura unos pocos minutos en los partidos más igualados- y luego pasan en pocos segundos a la acción decisiva, que enciende las gradas. Gana quien saca del círculo a su oponente o lo echa al suelo en quince minutos.

Según sus amigos, Fuerza, el nombre artístico de Sekou Wade, es un gigante bueno. Con 35 años, casi dos metros de altura y 130 kilos de músculo, en 2005 fue campeón de laamb de Senegal y al año siguiente ganó el título continental.