De acuerdo con especialistas, el éxito se logra a base de prueba y error y los llamados fracasos o intentos sirven de aliciente para continuar en el camino
POR EXCELSIOR
CIUDAD DE MÉXICO.- Generalmente cuando se arranca un proyecto o se experimenta un cambio evitamos por todos los medios pensar en el fracaso y es que ese miedo al ridículo nos acabaría antes de empezar.
Sin embargo, especialistas en la mente comienzan a hablar con más frecuencia de la psicología del fracaso y más aún del placer de fracasar, comparándola con las cicatrices que llevamos en la piel y que recuerda la batalla librada y ganada.
Es lo mismo con los intentos fallidos o fracasos. No siempre se logra éxito en el primer intento, pero cada uno de ellos nos enseñan algo que se mejorará al siguiente paso, que nos puede llevar al éxito.
Nuestra falta de una cultura de tolerancia al fracaso nos hace vulnerables. En casi cualquier país de primer mundo, en particular en centros creativos y artísticos, no se hace alarde de logros o de riquezas materiales, sino de las cicatrices que supusieron varios fracasos, bancarrotas y pérdidas, para aprender y construir.
Mientras que en Latinoamérica es notable la presión social y legal que implica fracasar, lo cual lleva a una parálisis para evitar burlas, críticas o dificultades para emprender un proyecto una vez que el primer intento falló”, aseguró Arturo Hernández Vera, especialista en dependencia emocional.
La realidad es que el miedo al fracaso es, la mayoría de las veces paralizante, pero, también es cierto que el movimiento, el cambio es en sí un paso hacia adelante que se tiene que dar en algún momento de la vida.
De igual forma, es cierto que la posibilidad del éxito es más cercana cuando se han hecho intentos de acierto y error, sólo así se aprende y es el único camino para alcanzar los objetivos.
Bajo presión
Los sicólogos estadunidenses Jonah Verger y Devin Pope expertos en motivación a jugadores de baloncesto de la NBA, aseguraron que existen personas que se atemorizan con el fracaso y materialmente se pasman, pero hay otras (y es a donde se debe llegar) que la sensación del fracaso les sirve de aliciente para continuar en el camino, ellos no lo ven como el final de su trayecto, sino como un paso para lograr sus metas.Los expertos se dieron a la tarea de analizar a 18 mil jugadores y después de las pruebas concluyeron que paradójicamente perder es altamente motivante.
Aseguraron que los equipos que terminaban con una ligera desventaja en el marcador al medio tiempo tenían muchas más posibilidades de ganar el partido.
Los especialistas en marketing y motivación se dieron a la tarea de ver si estos resultados también se reproducían en las personas comunes y no sólo en jugadores de baloncesto, quienes, de alguna manera, están expuestos a la competencia.
De esta forma, Jonah Berger, profesor de Marketing de la Escuela de Negocios de Wharton, junto con su colega Pope, experto en la interacción de la economía y la sicología pidieron a 171 voluntarios que pulsaran una tecla lo más rápido posible durante 30 segundos.
La idea era ganarle al adversario. En el descanso a un grupo se le dijo que los otros estaban un poco más arriba, a otros que ellos llevaban la ventaja y al ultimo grupo, no se le informó nada.
El resultado fue que al retomar la actividad, quienes se sintieron abajo redoblaron el esfuerzo y ganaron.
La explicación es tan simple, pero difícil de asumir. Si vemos al fracaso como un paso más en el camino y nos queda claro que de todo se aprende, los objetivos los tendremos más cerca que aquel que no intenta moverse.
Sé más indulgente con tus movimientos, sé más indulgente con tus fracasos. Lo mejor de fracasar es el aprendizaje que encierra esa frustración, no te quedes sólo con el dolor y el remordimiento”, concluyó Arturo Hernández Vera, especialista en dependencia emocional.





