El misterio del orgasmo femenino

541
El misterio del orgasmo femenino

Por BBC Mundo

Para encender algunos lavarropas hay que presionar el botón de encendido por un cierto tiempo y con una cierta intensidad. Si la presión que le aplicas es muy suave, no pasa nada. Si es muy fuerte, la máquina empieza a quejarse con un pitido estridente.

Una vez que dominas la técnica todo es muy sencillo: se encienden las luces, arranca el ciclo hasta que llega a su punto más álgido y, al final del proceso, acabas con una montaña de ropa húmeda con olor a limpio.

Pero para quienes no están familiarizados con el aparato, su funcionamiento puede parecer un misterio.

Salvando las distancias, algo similar ocurre con el orgasmo femenino. Si la acarician de la forma correcta, una mujer puede alcanzar tal grado de éxtasis que, por unos segundos, el mundo deja de existir.

En el caso contrario, el resultado es dolor, frustración o sencillamente la nada misma. Esto representa un gran contraste con la experiencia masculina: si el hombre tiene una erección, una estimulación vigorosa durante unos pocos minutos generalmente resulta en una eyaculación.

¿Pero por qué los orgasmos son tan placenteros y cómo es posible que las mujeres experimenten múltiples orgasmos? ¿Y realmente existe el tan mentado punto G? En los últimos años se han hecho numerosos estudios y, finalmente, estamos obteniendo algunas respuestas.

Cerebro activo

Barry Komisaruk, de la Universidad Rutgers en New Jersey, Estados Unidos, se abocó a estudiar mediante imágenes por resonancia magnética funcional (IRMf, por sus siglas en inglés) si las diferencias en el cerebro pueden explicar por qué hombres y mujeres experimentan el sexo de forma tan distinta.

Así, descubrió que pese a que las experiencias varían, ambos muestran la misma actividad neural durante el orgasmo.

“Las similitudes entre hombres y mujeres durante el orgasmo son mayores que las diferencias”, dice Komisaruk. “Lo que vemos es una activación generalizada del cerebro. Básicamente, todos los sistemas entran a funcionar”.

Sin embargo, después del orgasmo, surgen diferencias importantes, lo que puede explicar por qué hombres y mujeres reaccionan de forma diferente tras el clímax.

El investigador halló evidencia preliminar de que ciertas regiones específicas del cerebro masculino no responden a la estimulación de los genitales en el momento inmediatamente posterior al orgasmo, mientras que el cerebro de las mujeres continúa activo: esto puede explicar por qué las mujeres tienen múltiples orgasmos y los hombres no.

Anatomía del placer

El pene tiene solo una ruta para transportar sensaciones al cerebro, en cambio, el aparato genital femenino tiene tres o cuatro.

Uno de los centros clave de la sexualidad femenina es el clítoris: un cuerpo pequeño, carnoso y eréctil, que sobresale en la parte más elevada de la vulva.

No fue sino hasta el siglo XVI que el clítoris comenzó a ser descrito como una estructura física propia común a todas las mujeres, con la función de causar placer.

Pero, en los siglos siguientes el placer femenino pasó a un segundo plano y el clítoris quedó en el olvido (al menos para anatomistas y médicos), hasta que volvió a la palestra en el siglo XX, aunque muchos lo consideraban algo inferior.

Si bien Sigmund Freud reconocía al menos que las mujeres pueden experimentar orgasmos, él creía que los orgasmos vaginales sustituían a los alcanzados mediante la estimulación del clítoris en las mujeres maduras.

La incapacidad de experimentar orgasmos vaginales está asociada con la inmadurez psicosexual, escribió Freud.

Si eso fuese cierto, habría un montón de mujeres que no están desarrollando todo su potencial sexual: entre el 30% y el 40% de las mujeres dice no haber experimentado nunca un orgasmo sólo por penetración vaginal, y son muchas más las que aseguran que pueden alcanzar el orgasmo mediante la estimulación del clítoris.

Según Komisaruk, los nervios que transmiten al cerebro las sensaciones del clítoris son distintos a los nervios que hacen lo mismo desde la vagina.

Entonces, si distintos nervios se encargan de trasladar las sensaciones desde distintas regiones del aparato genital femenino, ¿son algunas zonas de la vagina más sensibles que otras?

¿Qué regiones deben investigar las parejas en la búsqueda del elusivo orgasmo vaginal?

El punto G

El famoso punto G fue, por mucho tiempo, el principal objetivo.

Descrito en 1950 como una zona erógena en la pared frontal de la vagina, estudios posteriores revelaron un complejo formado por vasos sanguíneos, terminaciones nerviosas y restos de la próstata femenina en la misma zona, y sugirieron que en una minoría de mujeres, su estimulación puede dar lugar a orgasmos y a la liberación de una pequeña cantidad de fluido de la uretra que no es orina.

Muchas parejas invirtieron tiempo y esfuerzo -por lo general sin obtener resultados- para hallarlo.

La evidencia para demostrar o refutar su existencia es precaria y, con frecuencia, exagerada.

No obstante, parece haber diferencias físicas entre aquellas mujeres que dicen tener orgasmos vaginales y las que no.

Escáneres de ultrasonido revelaron un área más gruesa de tejido en el espacio entre la vagina y la uretra en las mujeres que lo experimentaban.