Por ABC
Ante la primera visita a Moscú en calidad de secretario de Estado norteamericano de Rex Tillerson, Rusia ha querido dejar claro que no cederá en su apoyo al líder sirio, Bashar al Assad. Una nota del Ministerio de Exteriores ruso difundida poco antes de la llegada de Tillerson, que es todo un manifiesto de lo que para el Kremlin constituyen hoy día las relaciones entre Estados Unidos y Rusia y de cómo deberían desarrollarse en el futuro. Es evidente que las relaciones ruso-norteamericanas están en su peor momento desde el final de la Guerra Fría, afirma el comunicado.
Al mismo tiempo, la Cancillería advierte de que mantendrá su actual política internacional, incluida su ayuda al régimen de Assad. Rusia no va a renunciar a sus legítimos intereses y sólo aceptará cooperar de igual a igual, asegura. El Kremlin sale así al paso del ultimátum lanzado ayer por Tillerson cuando, poco antes de su llegada a Moscú, afirmó que Rusia debe elegir entre mantener su alianza con Damasco o «unirse a EE.UU. y otros países occidentales y de Oriente Próximo para resolver la crisis de Siria».
Pero Moscú no dio ayer el menor signo de ceder. Es más, el titular de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, ha dicho que pedirán explicaciones a Tillerson por el bombardeo del pasado viernes contra la base aérea siria de Al Shairat en represalia por el ataque químico de Al Assad.





