Por Ramón Durón Ruíz

AAAHHHH NO MI’JITA, ESO NO ES PECADO…
“¡Qué pequeñas son mis manos, en relación con todas las bendiciones que la vida ha querido darme!”
Ramón J. Sénder

Hay una frase de Colin Wilson que me encanta “La mente tiene exactamente el mismo poder que las manos, sirven no sólo para abrazar al mundo, sino para cambiarlo”
Y es que el poder de las manos es maravilloso, cuando hay un problema en nuestra vida y con fe y humildad lo ponemos en las manos de DIOS, éstos dejan de ser una pesada carga para nuestra alma.
Y las ponemos en las manos del Padre, porque es en sus manos y en la palabra, donde está el poder para sanar, traer paz a nuestro corazón, para servir y cambiar el estado de cosas, haciendo que el viento sople a nuestro favor.
El destino está en nuestras manos, las manos son fuerza que mueve al cambio, son plenitud de energía con las que edificamos nuestro presente y el porvenir, siempre hay un espacio para el éxito, para aquellos que abrazan el nuevo día, con actitudes y pensamientos positivos y manos dispuestas a crear y servir.
El Filósofo de Güémez, pide al Señor “Cinco cosas para la vida: Una mente abierta para comprender; un corazón dispuesto a perdonar; un espíritu noble para agradecer; un alma sin restricciones para amar y unas manos extendidas para crear, ayudar y servir”
Cuando nos damos oportunidad para revisar nuestra vida, reconocemos que nuestras manos son pequeñas e insuficientes para guardar todas las bendiciones que colman nuestro ser; pero también reconocemos, que en ellas se manifiesta nítidamente el tiempo y el fascinante poder, que DIOS nos otorgó para canalizar nuestra inacabable energía creativa, que nos lleva a sanar, servir, trascender, bendecir y agradecer.
Las manos, –al igual que los ojos– hablan por nosotros; el movimiento o la inercia, la rapidez o la calma, la forma como evadimos saludar o como saludamos, la textura de la piel, comunican, expresan nuestras emociones, pasiones, afecto, emotividad, inteligencia, habilidades, preocupación, alegría, ocupación, calidez humana, temple.
Los años me han enseñado que las manos, son el evidente reflejo de nuestra personalidad, son un instrumento espiritual-sensorial, en el que se manifiesta de forma evidente, la pasión con la que viajamos por la vida.
“Los dones espirituales, son trasmitidos a través del poder de la palabra y de las manos, es por su conducto que nos empoderamos de la vida. En todas las profesiones y actividades, es a través de las manos que se manifiesta nuestro íntimo poder para servir, bendecir y crear, así lo hace el médico, el ama de casa, el chef, el obrero, el artista, el sacerdote, el comunicador social, etc.”
Cuando vamos más allá del mundo material y con la certeza que provee la fe, asesamos al mundo espiritual, uniendo nuestras manos para orar, éstas nos ayudan para elevar nuestro nivel energético-emocional, nos hace comprometidos, sensibles, nos llevan a una realización personal, a gozar de una empatía con la vida, a tener esplendor del alma y pensamientos positivos y la capacidad para la toma de decisiones; redescubre nuestros dones vitales, de sanidad, entonces entramos en comunión, tenemos un encuentro personal con el Padre y sin saber ¿Cómo?… los milagros bajan del cielo.
Resulta que una mujer llega al confesionario, hincándose y mirando hacia todos lados le dice al sacerdote:
— ¡Padre!, nomás veo a un hombre guapo, con cuerpo escultural, atlético y musculoso y me tiemblan las manos y se me aflojan las piernas… ¿Es pecado eso?
— ¿Cuántos años tienes hija?
— ¡89 Padre!
— Aaahhhh no mi’jita, eso no es pecado… ¡ES REUMATISMO!
Fuente: http://www.centraldesermones.com/sermones/2719-poder-en-las-manos-predicas-cristianasRaúl Dávila Herrera; Poder en las manos PASTOR Walter Moreno Chacón. Publicado en Predicas Cristianas http://www.adonde.com/esoterismo/ http://www.centraldesermones.com/sermones/2719-poder-en-las-manos-predicas-cristianas

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