El crimen organizado está reclutando adolescentes

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El crimen organizado está reclutando adolescentes

La periodista e investigadora Alejandra Guillén advierte que los cárteles utilizan redes sociales, videojuegos y contactos personales para captar a menores y jóvenes en situación de vulnerabilidad. En entrevista con Ana Francisca Vega, señala que los operativos municipales son insuficientes frente a una estructura criminal que opera en distintos estados del país.

El reclutamiento de adolescentes y jóvenes por parte del crimen organizado se ha convertido en una de las expresiones más alarmantes de la violencia en México. A través de ofertas de trabajo engañosas, promesas de salarios atractivos y estrategias de captación en redes sociales, los grupos criminales han construido una estructura que se extiende por distintas regiones del país y que, en algunos casos, comienza a operar desde las escuelas secundarias.

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La periodista y académica del ITESO Alejandra Guillén, quien ha investigado durante años los mecanismos de reclutamiento del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), advierte que el fenómeno va mucho más allá de las publicaciones en Facebook, Instagram o TikTok.

“Esto es un sistema con casas, ranchos, centrales camioneras, ciudades, municipios, es una cosa, creo que monstruosa, que no alcanzamos a ver la dimensión”, afirmó durante una entrevista con Ana Francisca Vega en MVS Noticias.

Su investigación apunta a una estructura de captación y traslado de personas que lleva al menos una década operando y que aprovecha tanto la precariedad económica como la falta de respuesta de las instituciones de seguridad.

Las plataformas digitales se han convertido en uno de los principales mecanismos de captación del crimen organizado. Las ofertas laborales, difundidas entre usuarios jóvenes, prometen ingresos superiores a los que muchos podrían obtener en sus comunidades.

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Sin embargo, Guillén explicó que el reclutamiento no depende exclusivamente de internet.

En localidades de Jalisco, aseguró, los grupos criminales también recurren al contacto directo entre adolescentes, amigos y compañeros de escuela. Algunos menores previamente reclutados pueden terminar participando en la captación de otros jóvenes.

La periodista advirtió que esta dinámica plantea un problema adicional: quienes aparecen como reclutadores podrían haber sido víctimas de reclutamiento con anterioridad.

“Lamentablemente se los están llevando, pues, a nuestras infancias desde las secundarias, desde los entornos escolares”, señaló.

Los videojuegos y otros espacios de interacción virtual también representan escenarios en los que los reclutadores pueden establecer relaciones de confianza con menores de edad antes de intentar atraerlos a las organizaciones criminales.

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La magnitud de la operación, según Guillén, responde a una necesidad constante de incorporar personas procedentes no solamente de Jalisco, sino de distintas entidades del país.

La precariedad laboral como puerta de entrada

La vulnerabilidad económica constituye uno de los principales factores que facilitan el reclutamiento.

Guillén relató que, entre los casos que ha documentado, aparecen trabajadores sin estabilidad laboral, jornaleros, lavadores de automóviles y personas dedicadas a actividades agrícolas que percibían entre 3.000 y 4.000 pesos mensuales cuando conseguían empleo.

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Frente a esas condiciones, una oferta de 4.000 pesos semanales podía resultar especialmente atractiva.

La periodista cuestionó que el debate público se concentre únicamente en las estrategias criminales sin examinar las condiciones económicas que vuelven vulnerables a miles de jóvenes.

Según explicó, algunos adolescentes buscan empleo para contribuir al sostenimiento de sus familias, financiar sus estudios o escapar de situaciones de pobreza.

En la entrevista mencionó reportes periodísticos sobre remuneraciones de aproximadamente 12.000 pesos mensuales para integrantes de grupos de choque del crimen organizado, una cantidad que, aunque puede resultar atractiva frente a empleos extremadamente precarios, sigue siendo baja considerando los riesgos y las condiciones de explotación que implica.

Para Guillén, el problema obliga también a cuestionar la responsabilidad del mercado laboral y de los empleadores que ofrecen salarios insuficientes.

La aparente oportunidad económica puede convertirse, una vez que los jóvenes llegan a los puntos de encuentro, en una situación de sometimiento de la que resulta extremadamente difícil escapar.

Las centrales camioneras, puntos de captación y desaparición

Uno de los lugares identificados en las investigaciones sobre reclutamiento es la Nueva Central Camionera de San Pedro Tlaquepaque, en el área metropolitana de Guadalajara.

De acuerdo con Guillén, desde hace aproximadamente una década existen testimonios y registros que vinculan las centrales camioneras con la llegada de personas atraídas mediante falsas ofertas laborales.

En algunos casos, estos espacios representan el último lugar donde las familias tienen noticias de sus hijos.

La periodista explicó que los reclutadores pueden recoger a los jóvenes, retirarles sus teléfonos y trasladarlos hacia instalaciones controladas por las organizaciones criminales.

Los hallazgos relacionados con el rancho de Teuchitlán, en Jalisco, han contribuido a visibilizar estos mecanismos de captación y desaparición.

Ante esta situación, autoridades municipales de Tlaquepaque han desplegado operativos de vigilancia e identificación de posibles víctimas en las inmediaciones de la terminal.

Guillén reconoció la importancia de estas intervenciones, que han permitido proteger a personas antes de que sean trasladadas e incomunicadas.

Sin embargo, advirtió que los resultados locales tienen límites evidentes.

“Cuando entras, ya es muy difícil salir”, afirmó sobre el funcionamiento de las estructuras criminales de reclutamiento y desaparición.

Por MVS Noticias