El café, intensidad y energía

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POR BONVIVEUR

El origen del café nos lleva a Etiopía, donde su cultivo se expandió hace miles de años gracias al imperio persa primero y luego al mundo árabe, donde se hizo popular gracias a sus propiedades vigorizantes a partir del siglo XVI. En esa época, en El Cairo llegaron a existir más de mil cafés, donde la gente se reunía no solo a beber, sino también a socializar e intercambiar ideas. Ni que decir tiene que esta capacidad del café para fomentar el diálogo le ha valido no pocas prohibiciones a lo largo de la historia.
La irrupción del café en el mundo occidental se retrasó hasta el siglo XVIII, aunque no todos los países europeos aceptaron sus propiedades con la misma facilidad. En el norte de Europa fueron siempre recelosos, prefiriendo el té, igual que en Rusia, donde llegó a estar prohibido. Sin embargo, en países como Inglaterra o Francia, el café logró pronto un notable reconocimiento y las cafeterías florecieron de manera espectacular.

Poco después, el café llegó a las Américas, pero no solo como bebida energética y deliciosa, sino también como uno de los grandes cultivos coloniales. Francia y Holanda irrumpieron con sus plantaciones en el Caribe, pasando luego a Brasil que se convirtió en uno de los mayores productores del mundo. Casi un siglo después, el café se introdujo en Centroamérica, zona que ha dado alguna de las variantes más exclusivas del mundo.

El café se divide en dos grandes variantes, la arábicao la Robusta. Los cafés arábica, a la que pertenecen cafés como el Blue Mountain, el Moka o el Java, entre otros grandes granos, varían mucho en cantidad de cafeína y sabor, y son muy dados a la mezcla entre ellos. El robusta es más fácil de plantar, pero su sabor no es tan delicado; en su lugar aporta cuerpo y color.

El tostado es el punto clave para conseguir un gran café. El nivel de tueste se determina dependiendo del resultado que se quiere obtener, mayor o menor intensidad, con la posibilidad de añadir azúcar al grano para conseguir un resultado torrefacto.

En cuanto a cómo se prepara, el más antiguo de los métodos todavía en uso es el café turco, seguido por el café filtrado y el expreso. La cultura del café ha traspasado lo meramente gastronómico para crear todo un mundo propio derivado de los grandes cafés. Tomar una taza de café es uno de los eventos sociales más comunes, símbolo de amistad y encuentro.

En cuanto a cómo beber un café, las variedades parecen infinitas, así como sus nombres. Desde el cortado al cappuchino, del macciato al ristretto o del bombón al café con hielo, el café se combina y se reinventa al gusto del consumidor, formando también parte de helados, tartas y deliciosos granizados.

 

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