FUENTE EL PAÍS
El giro radical que ha dado la Unión Europea en la gestión de la crisis de refugiados arroja las primeras tensiones políticas. Los ministros europeos del Interior han debatido este jueves el esbozo de acuerdo alcanzado en la madrugada del martes con Turquía para expulsar a ese país a todos los extranjeros, incluidos los refugiados sirios, que lleguen a las costas griegas. Muchos países han expresado diferentes inquietudes –legales y de principio– para aplicar lo que se pactó con Ankara. El compromiso de eliminar los visados para los turcos que quieran acceder a la UE, la aceleración del proceso de adhesión e, incluso, la capacidad real de reenviar sirios a Turquía han presidido la discusión.
Era la primera oportunidad política de desgranar un acuerdo que representa “un punto de inflexión” en la relación con Turquía, en palabras del comisario de Inmigración, Dimitris Avramopoulos. Y frente a la adhesión casi sin fisuras que otorgaron al pacto los jefes de Estado y de Gobierno a principios de semana, los titulares de Interior se han mostrado mucho más recelosos respecto a los detalles. Suecia, República Checa, Luxemburgo, Malta y, con matices, España y Portugal han arrojado dudas sobre la posibilidad de aplicar lo pactado con la ley en la mano, según las fuentes consultadas. De manera más amplia, Francia, Austria y Bélgica han alertado de que Ankara debe cumplir todas las condiciones exigidas para eliminar la obligación de visado entre Turquía y la UE.
La enorme brecha existente entre dos maneras radicalmente opuestas de afrontar el fenómeno de los refugiados ha provocado acusaciones tácitas en el encuentro. El ministro sueco, Morgan Johansson, ha lanzado la idea de que todos los países que rechazan integrar a asilados deberían dejar de participar en Schengen. Era un dardo envenenado al bloque del Este, muy apegado a la libre circulación, pero también muy renuente a acoger demandantes de asilo.
En público, el mensaje más escéptico provino de la ministra austriaca, Johanna Mikl-Leitner. “Me preocupa que Turquía ponga bajo tutela un periódico crítico con el Gobierno y que tres días más tarde presente una lista de deseos [a la UE]”, ha valorado a su llegada la reunión para concluir: “Me pregunto verdaderamente si todavía tenemos respeto por nosotros mismos y por nuestros valores”. Pese a desplegar esa retórica, fue Austria el país que, con su fijación de cuotas al paso de refugiados por su territorio, desencadenó los controles del resto de países de la llamada ruta de los Balcanes, que finalmente ha quedado clausurada.





