Por: 20 Minutos
Madrid, España. – Cristina no tuvo enfrente un hombre desnudo hasta que cumplió los 18 años. Llevaba 10 años descubriéndolos en las películas porno que primero veía en canales autonómicos y luego en páginas web.
El día que perdió su virginidad ya tenía una imagen creada del sexo e, incluso, de los hombres. Cuando descubrió la realidad se le vino el mundo abajo a la misma velocidad que el de su compañero se venía arriba: ni 20 centímetros, ni aguante, ni siquiera placer.
“Me llevé una decepción. Me di cuenta de lo importante que son otras cosas como que él esté en forma. En los vídeos de internet todo parecía superfácil”.
Cristina tiene ahora 24 años y forma parte de la generación de nativos digitales que llegaron antes a ‘la representación del sexo’ que a su propia madurez sexual. Y todos los profesionales consultados coinciden en el diagnóstico: “No hay una educación sexual desarrollada en la escuela, por eso cada uno aprende como buenamente puede.Antes aprendías de las pelis en el videoclub. Ahora tienes internet y Google”, asegura Martina González, directora del Centro Con Mucho Gusto y vocal de la Sociedad Gallega de Sexología.
“Yo fui a un colegio del Opus Dei donde te decían que masturbarse era pecado y en casa nunca hablamos de esas cosas”.
“Con una educación sexual nula, los jóvenes pueden desarrollar algunos complejos” Cristina es víctima, como muchos jóvenes de su generación, de una paradoja: reciben continuamente estímulos pornográficos, pero poca información útil de fuentes oficiales y fiables.
Una experiencia parecida tuvo Daniel, un adicto a Pornhub y a Forocoches de 26 años: “El porno genera más expectativas de lo que es la vida real”.
Aun así, la película Don Jon en la que un joven Joseph Gordon-Levitt prefiere las películas X al sexo real sigue siendo mera ficción: “A los jóvenes el sexo real les resulta tan excitante que lo compensa” afirma Héctor Galván, director Clínico, del Instituto Madrid de Sexología.
“Con una educación sexual nula, los adolescentes se pueden hacer ideas equivocadas y desarrollar algunos complejos, como el tamaño del pene, el tiempo que duran, creer que no son capaces de estar a la altura…”, matiza el experto, que recomienda el porno como una actividad saludable.





