* Deporte de políticos
* Sin brújula
* Sin clase
Por Rodrigo Santamaría
Parece que lentamente se va asentado el clima tamaulipeco, políticamente hablando, tras el vendaval azul que cruzó de norte a sur el pasado 5 de junio y que cambiará la estructura del gobierno del estado y la mayor parte de las alcaldías, y si bien aún no se asienta del todo, la especulación y el rumor no se han hecho esperar.
Estas dos actividades son bien conocidas y practicadas en los pasillos de las dependencias gubernamentales, así como en los de los Congreso y no podemos dejar de lado que tienen su espacio en muchos medios de comunicación.
De unas semanas a la fecha se está hablando de los nombres, de los cargos, de quienes se integrarán al gobierno que encabezará el gobernador electo de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca, y este “ejercicio” no está limitado a los integrantes del Partido Acción Nacional (PAN), quienes, como es natural, aspiran a tener una posición en la administración del próximo gobierno.
Nombres como los de Horacio Ortiz Renán, Leonel Cantú Robles, Raúl García Vivían, Miguel Ángel Villarreal Ongay, Gerardo Peña Flores Omeheira López Reyna, Carlos De Alejandro, Francisco García Juárez y un largo etcétera, son señalados como los más probables para ocupar para secretarías o puestos cercanos al próximo gobernador.
Pero no son los únicos, militantes del Partido Revolucionario Institucional (PRI), ya sea en boca propia, como Enrique Cárdenas, o por alguna distinguida pluma, han sido mencionados para ocupar algún puesto en la siguiente administración. No cabe duda que vivir fuera de la ubre gubernamental hace a muchos replantearse su aversiones al color “azul”.
Y ya que estamos hablando del priismo tamaulipeco, hay que señalar que no han asimilado el trago amargo que significó la pérdida de la gubernatura, 26 alcaldías y 16 diputaciones por mayoría y aunque se ve una incipiente resignación, parece que el proceso de duelo les está tomando más de lo debido.
Todo indica que el golpe fue tan profundo, que no los ha dejado reaccionar, o a una gran parte de ellos, por lo que no saben que es lo que sigue para los integrantes de este instituto político. Serán seis años en los que la estructura de gobierno será de un partido diferente, por lo que las posiciones que tenían no las conservarán, pero tampoco en gran parte de los municipio y en el Congreso, pro primera vez serán minoría.
Tras una debacle tan estrepitosa, lo que deben de evitar es los juicios sumarios, la caza de brujas y la búsqueda de culpable, lo que sí es aprovechar el tiempo que aún siguen siendo en el partido del poder en Tamaulipas para definir estrategias que los permitan reconquistar las alcaldías en dos años, así como hacer una seria reflexión y autoanálisis de las causas que los llevaron a esta situación.
La definición de un liderazgo que pueda guiar este proceso es indispensable, deben dar paso a nuevas generaciones, porque una de las causas de su derrota, es que en muchos casos eran las mismas caras de siempre, pero sobre todo evitar guerras intestinas que solo los debilitarán y los alejarán de más de las posibilidades de poder competir y obtener triunfos en las elecciones que se celebrarán en el 2018.
Y quienes también deben tomar nota de sus errores son los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y el gobierno federal, representado en ese conflicto por la Secretaría de Educación Pública (SEP) y la Policía Federal (PF), tras los lamentables sucesos del pasado 18 junio en Nochixtlán, Oaxaca en el que 8 personas perdieron la vida, y días después en el hospital una más.
Mucho se ha escrito sobre ese tema, sobra la falta de estrategia clara en un operativo de la PF, sobre la utilización de armas de fuego de los elementos federales, así como de la supuesta utilización arnas por parte de manifestantes, la cual no está registrada ni en vídeo ni en fotografías.
Lo que queda claro es que en ambos bandos faltó voluntad y disposición para llegar a acuerdos, que evitarán los hechos de violencia.
EL problema de la CNTE es complejo, muchos de manera simplista creen que se trata de la defensa de la educación, pero no eso, sin dejarlo de lado va más allá, por la defensa de derechos laborales que solo ellos gozan en todo el país, como heredar plazas a su hijos o bien no someterse a evaluaciones, que ya han realizado el resto de los maestros de educación Pública en México.
Por su puesto de parte del gobierno federal, el uso excesivo de la fuerza, la falta de respeto a los derechos humanos y la nula capacidad de negociación son también factores a considerar, en un conflicto que está polarizando a la población y del que las causas y objetivos claros de ambas partes se ven borradas por la violencia y la intransigencia.





