· Equidad de género
· (De)batiendo
· A modo
Rodrigo Santamaría
Hasta el momento no se sabe que la autoridad electoral en el país, es decir el Instituto Nacional Electoral (INE) o en el estado, el Instituto Electoral de Tamaulipas (IETAM) hayan recibido alguna queja o hayan detectado el incumplimiento de alguno de los partidos o coaliciones de la Ley de Equidad de género, que obligaba a postular al 50 por de las candidaturas a mujeres.
Hasta ahí todo bien, sin embargo llama poderosamente la atención que en el caso de Tamaulipas ninguno de los candidatos registrados para contender por la gubernatura del estado sea mujer.
Todos los partidos apostaron por un hombre para buscar el voto y la confianza del electorado para lograr la victoria en los comicios que habrán de celebrarse el próximo 5 de junio. Desde esta tribuna creemos, que eso es un reflejo de el pensamiento y la cultura que aún permean en una gran parte de la sociedad tamaulipeca, que no ve posible que sea una mujer quien dirija los destinos de la entidad.
Ni siquiera los partidos de reciente creación y que necesitan buscar y convencer más a la sociedad para lograr el 3 por ciento de la votación apostaron por una mujer para ir por la gubernatura.
Caso contrario es el de las alcaldías y las diputaciones, ahí sí hay una mayor presencia del sexo femenino que aparecerá en la boleta electoral, esta situación quizá nos de un ligero adelanto de lo que podrá presentarse en el 2018 y en el 2022, es decir las mujeres están avanzando poco a poco y ocupando puestos decisivos en todos los ámbitos, así que por el bien de la sociedad, ojalá la ausencia de mujeres candidatas al gobierno de Tamaulipas hoy sea completamente opuesta en seis años.
Y ya que estamos externando deseos, vaya uno más para que el próximo 4 de mayo, día en que se celebrará el segundo debate entre los candidatos al gobierno de Tamaulipas, se presente un debate de altura, con propuestas claras, precisas y concisas, con menos verborrea y mayor contenido.
En el primer debate realizado el pasado 23 de abril, abundaron las descalificaciones y ataques entre los contendientes. Sin duda, no deben estar ausentes las cuestiones polémicas, pero tampoco deben ser lo principal.
Los candidatos deben entender que si realizan un debate intenso, fuerte, incluso ríspido, pero de contenido real, de propuestas que de verdad le interesen a la población, con exposiciones claras, eso hará que haya una gran participación ciudadana en la jornada electoral.
Dependiendo a quien le pregunte, la filiación y la fobia de cada persona y cada medio, darán a uno u otro candidato como ganador o perdedor del primer debate, pero hay que señalar que sí hubo un claro y evidente ganador de ese debate. Sí, ese ganador es el pueblo, la democracia, y usted pensará, ¿qué mosca le picó a este? Déjeme explicarle.
El debate del pasado 23 de abril fue histórico, y no uso el adjetivo como mera frase propagandística o emocional, no, fue histórico porque precisamente fue el primer ejercicio de ese tipo que se celebró en la historia de nuestro estado. Algo que es tan natural, común y hasta obligado en otros estados y países ocurrió, por vez primera en Tamaulipas. Ese hecho hace que el gran ganador sea el electorado y la sociedad, pues así pudimos tener a todos los candidatos en un lugar, ver su desenvolvimiento y en algunos casos confirmar lo que ya pensábamos o ser sorprendidos por alguna característica de ellos que no conocíamos.
Los debates son necesarios y útiles en toda sociedad que se precie de ser democrática, y aunque llega algo tarde a nuestra vida política, no debe desaparecer, ni quedar como una mera anécdota, es necesario que se mantenga y sobre todo que se extienda a los otros niveles, es decir que también se organicen debates entre los candidatos a las alcaldía y ¿por qué no? a los distritos electorales.
Y ojalá esos ejercicios no corran la misma suerte que las encuestas electorales, que hace 20 años comenzaron a usarse en nuestro país y pasaron de ser un elemento que interesará a la población porque mostraba las tendencias, la imagen de los momentos previos a las elecciones, a una herramienta de propaganda de los partidos y a obtener la total desconfianza de la sociedad.
Hoy por hoy cuando sale a la luz una encuesta, gran parte de la población la ve con recelo, máxime que a las pocas horas y un día o dos después sale otra con resultados diametralmente opuestos.
Lamentablemente algunas casas encuestadoras parece que se venden al mejor postor y dan a conocer encuestas “a modo”, tenemos casos muy recientes, usted las puede consultar y verá de que hablamos.
En este momento, prácticamente la mitad de las encuestas da como ganador al candidato del PRI y la otra mitad al del PAN, y si nos metemos a estudiar las cifras más confusión nos causan ya que unos dan por cinco puntos de ventaja, otros por ocho, pero todas difieren.
Ya se ha vuelto una frase muy hecha decir, que la única encuesta que vale es la elección, y sí, dada la pérdida de confianza de la población por lo registrado en el 2012, tardará mucho tiempo y hará falta un fuerte trabajo para que la población vuelva a creer en las encuestas.





