Por Marco Antonio Florez-Meza
Teólogo y Psicoterapeuta
Un error no es el fin del mundo. Sin embargo, y tristemente, para muchos sí lo es; para otros, es un buen momento para decirte “idiota, estúpido, tonto, tarado, retrasado, etcétera”, un sinfín de adjetivos que tienen guardados para sacarlos cuando alguien se equivoca.
Precisamente eso le sucedió a Messi. “El mejor jugador del mundo” ayer falló un penal en la Copa Centenario, y mucha gente no sólo de Argentina se le vino encima a través de las redes sociales, insultos, bulliyng, burlas, etcétera, son las cosas que uno puede leer sobre Messi y su error.
Un día después de lo sucedido Messi anuncia su retirada de la selección argentina, con las palabras: “Se terminó para mí, ya está, lo intenté mucho pero no se da”.
¿Cuántas veces no te has sentido de esa forma? Derrotado, sin ánimo de seguir, sin esperanza, y lo peor, parece ser que la gente está de acuerdo. Yo no soy amante del futbol, es más no sabía que Messi había fallado hasta que lo vi en las noticias; Messi es el jugador preferido de uno de mis hijos, así que leí la noticia, sin embargo me impactó más cuando vi la entrevista de él diciendo las palabras que cité arriba y también dice: “Lo que siento es una tristeza muy grande, y encimar erré el penal. Erré el primero, que era importantísimo para agarrar una diferencia y me tocó fallarlo a mí”.
Cuando veía su rostro en la entrevista vi una profunda tristeza y me puse a pensar, ¿cuánta gente no se pone en sus hombros la responsabilidad de algo o alguien, y cuando ellos fallan, los demás están para lastimarlo? A muchos les gusta cortar leña del árbol caído, sin embargo, debemos levantarnos, la gente tóxica existe en todas partes y debemos alejarnos de ellos lo más rápido posible.
Michael Jordan dijo un día “He fallado más de nueve mil tiros durante mi carrera, he perdido casi trescientos juegos, veintiséis veces me han confiado el tiro ganador del juego, y lo he fallado, he fallado una y otra vez en mi vida, y es por eso, que tengo éxito”.
Todos hemos cometido errores, quien no lo ha hecho no sabe lo que es levantarse de una caída, pero creo que eso es lo que nos hace más humanos, ¡levantarnos! Es posible que la tristeza nos llame, y es más, hasta nos doble y nos deje tirados un tiempo, pero tenemos la fortuna de levantarnos, de ir hacia adelante, de seguir tras nuestros sueños, la idea es creer en nosotros, en las capacidades que tenemos, confiar que podemos hacerlo e ir hacia adelante.
No te preocupes, cuentas con la mejor persona en el planeta ¡tú! si te equivocaste, asume el error, aprende de él, y anda, camina contigo, será una aventura inigualable.
Quiero terminar este escrito con un pensamiento de Samuel Beckett:
“Siempre intentando, siempre fallando. No importa, hazlo otra vez, falla de nuevo, falla mejor”.




