Por Marcos Rodríguez Leija
Tomar la palabra es la oportunidad de hacerse escuchar, pero expresarse, decir algo que concierne a la opinión pública a través de un medio de comunicación lleva una responsabilidad social muy grande. En lo particular escribo a partir de la necesidad de comunicarme y para establecer un diálogo con los demás sobre temas que motiven al análisis y a la reflexión de aquello que se nos incrusta en la carne como una espina, del filo que nos hiere y nos desangra o de las extrañas sensaciones que nos atraviesan el alma y nos erizan la piel arrebatándonos esa sonrisa ya casi olvidada por el constante aguacero de penurias y desencantos en el estado y el país. Aunque los medios masivos de comunicación se hayan multiplicado y expandido a través del universo virtual de la Internet, tomar la palabra es un ejercicio democrático en extinción actualmente. Algunos escriben sin saber escribir y otros, maquiavélicamente, lo hacen por encargo. Cuando escucho la radio, cuando veo la televisión o leo los diarios siento un vacío y me invade el desamparo al no encontrar una voz que me represente. Es entonces cuando escribo, aunque nadie o pocos me ofrezcan un espacio donde decir aquello que nadie dice, porque al escribir me siento menos solo. Pero ahora, con este espacio, espero poder extirparles el tumor del abandono a los lectores. En lo particular escribir me salva de la soledad y del silencio, por eso escribo y me gusta hablar sobre las ciudades, el amor, sobre la vida y sus rutinas, la cotidianidad, sobre el espanto, la barbarie y la tragedia que a diario nos tritura entre sus muelas sin que haya alguien que le busque un remedio a ese dolor del que ya no nos dejan ni quejarnos. Por eso escribo, porque uno es terco y no se aguanta las ganas de poner el dedo en la llaga. Por eso a partir de hoy acepto y tomo la palabra en www.primeravuelta.com y agradezco la oportunidad de que otros encuentren en mí una voz que los represente, para que mi palabra que estuvo afónica por mucho tiempo, vuelva a escucharse en medio de este páramo de abismal silencio, en esta dictadura de reyes mudos, sordos y tuertos.
* Marcos Rodríguez Leija es Premio Nacional de Periodismo 2000-2001 y forma parte del Diccionario de Escritores Mexicanos del Siglo XX, publicado por el Centro de Investigaciones Filológicas y el Centro de Estudios Literarios de la UNAM.
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