Editorial 4to. Poder

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“No hay nada más corrupto, nada más destructivo de la nobleza y de los buenos sentimientos, que el ejercicio del poder sin limitaciones” William Henry Harrison.

Nuestro país padece un cáncer que se ha extendido a prácticamente todos los niveles económicos, polítcos y sociales, una enfermedad que podría decirse en el ADN de los mexicanos, se llama corrupción y es causa no solo de una gran parte de los problemas que padecemos, sino también de que no podamos avanzar como nación, ni como sociedad.

Frases como “No importa que robe, pero que salpique”, “Con dinero baila el perro”, “Un político pobre, es un pobre político” reflejan la tolerancia, justificación y aceptación de la corrupción en nuestra sociedad. No hay nivel en el que la corrupción no se haga presente, en el que las leyes pueden ser saltadas, violadas, ignoradas con total impunidad porque hemos crecido con esa visión, e idea.

¿Cuándo? ¿dónde? o ¿por qué? Surgió, no lo sabemos y es lo menos importante, debe hacer reaccionar a la sociedad el hecho de que por la corrupción nuestro país pierdes aproximadamente el 2 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).

Otros datos que deberían mover al cambio en todos es el hecho de que ek Fondo Monetario Internacional estima que un país recibe hasta un 5 por ciento menos de inversión cuando hay corrupción, así como la pérdida de 480 mil empleos al año.

Y no solo es el costo económico que esto representa, la corrupción también impacta en el sistema político y a la pérdida de credibilidad de los partidos, por diferentes causas, se suma una crisis de representación, pues estudios muestra que e 91 por ciento de la población no confía en los partidos políticos, el 83 por ciento no confía en los legisladores y el 80 por ciento no confía en instituciones del sistema judicial.

En México de esa crisis de credibilidad solo se salva el Ejército Mexicano, y esa imagen favorable la mantiene con mucho es fuerzo, luchando contra el daño que le provocan los casos de fugas de delincuentes, enfrentamientos y violación de los derechos humanos.

La situación en nuestro país es apremiante, sobre todo si tomamos en cuenta que de acuerdo con el Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional, entre los años 2008 y 2014, nuestro país descendió 31 lugares.

Asimismo, Barómetro Global de la Corrupción2013 de Transparencia Internacional, el 88 por ciento de los mexicanos considera que la corrupción es un problema frecuente o muy frecuente, y que la mitad de la población considera que la corrupción ha aumentado mucho en los últimos dos años.

¿Qué se requiere para modificar la actual situación? ¿para ofrecer una realidad distinta? Sin duda la participación ciudadana, por ello reluce en este momento, la iniciativa Ley 3 de 3 que impulsan diferentes asociaciones civiles y empresariales. Es un buen inicio, se necesitan 109 mil firmas, ellos buscan 120 mil para evitar que no pase y los legisladores no la reciban. Eso será crucial, porque si no se pudo lograr que el 1 por ciento del padrón electoral nacional se sumará a esa propuesta que busca que candidatos y funcionarios transparenten sus ingresos, sus bienes y si tienen conflictos de interés, nada lo hará.

Llegó la hora y es el momento para que la sociedad civil pase de las quejas, las criticas y el descontento en las redes sociales a la realidad.