Editorial 4to. Poder

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“Las deudas son como cualquier otra trampa en la que se es muy fácil caer, pero de la que es dificilísimo salir” George Bernard Shaw.

La revelación de que la Presidencia de la República y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) excedieron el presupuesto autorizado para el año 2012, 2013, 2014 y 2015 entre un nueve y un 60 por ciento, solo refleja un hábito de los gobiernos priistas que tiene su nada honroso ejemplo en Coahuila, con Humberto Moreira, y Veracruz con Javier Duarte.

Lo publicado por el periódico Reforma revela que en el años 2013 fueron autorizados por el Congreso de la Unión, 2 mil 104 millones de pesos para la Presidencia de la República, sin embargo fueron erogados 3 mil 305 millones de pesos, 57 por ciento más.

En tanto en el mismo período la SHCP dispuso de un presupuesto de 39 mil 421 millones de pesos, sin embargo gasto 45 mil 578 millones de pesos, un 15.6 por ciento más, tendencia que se mantuvo durante el 2014 y 2015.

Para este año, la Presidencia ha gastado 660 millones más de lo autorizado por el Congreso, en tanto la SHCP supero en mil 697 millones lo presupuestado. Cifras que contrastan notablemente con los discursos de ajustes, así como de recortes de gastos en programas y proyectos no sustantivos.

Si a ello se le suma que el país actualmente tiene una deuda estimada en el 45.7 del Producto Interno Bruto (PIB), es decir 8.7 billones de pesos, el nivel máximo del PIB, desde 1990. Aunado a lo anterior, la deuda de México tan solo en lo que va del 2016 creció un 16,3 por ciento, lo cual no corresponde al ritmo de crecimiento del PIB, que se situó en 6.6 por ciento.

Señales alarmantes y que nos remiten a una época turbulenta en la historia de México, la década de los noventa, cuando se registró el famoso error de diciembre, urge que se realicen acciones para reducir el gasto gubernamental e incentivar el crecimiento para evitar el fantasma de la devaluación.