“La tolerancia es una virtud difícil; nuestro primer impulso, y aun el segundo, es odiar a todos los que no piensan como nosotros” Jules Lemaitre.
Más de un millón de personas, según los cálculos de el Frente Nacional por la Familia, salieron a las calles de más de 20 estados a favor de la familia, en contra del matrimonio igualitario, la adopción de menores por parejas homosexuales y la enseñanza de ideología de género.
La movilización desató una gran polémica en redes sociales, pero también en todos los sectores de la sociedad, poniendo de manifiesto el debate sobre esos aspectos que la iniciativa del presidente Enrique Peña Nieto impulsó.
El tema es muy complicado por que atañe cuestiones culturales, filosóficas, religiosas y hasta científicas, por supuesto, cada bando, cada persona cree estar en lo correcto y descalifica al otro, a aquel que no piensa como él.
De ignorantes, retrogradas y medievales no bajaron a los manifestantes del sábado, una actitud que recuerda en mucho a lo que han sufrido por años precisamente las personas homosexuales y que han luchado pro sus derechos, esto genera un ambiente que impide el dialogo y la discusión de estos importantes aspectos y que no dejara avanzar civilizadamente, sino más bien por la fuerza y la imposición de el grupo que más poder o respaldo logre.
Esto es lamentable, porque nos muestra que como sociedad aún tenemos mucho que aprender y esforzarnos para lograr acuerdos, para resolver diferendos, aquí la cuestión es el respeto de todos como seres humanos, como personas, y evitar los abusos o las posiciones ventajosas de cualquier tipo que pasen por los derechos de los otros.
Los hombres y mujeres tienen los mismo derechos en la constitución y ante la ley, sin importar su credo, preferencia política y sexual, pro lo que siendo un país que busca que impere el estado de derecho debemos empezar por ahí.
Protestas para resolver el diferendo sobre el matrimonio igualitario hay muchas, desde que no se le llame matrimonio hasta que se cambia la ley para que se diga que el matrimonio es entre personas no solo entre hombre y mujer, esto solo pude lograrse mediante el dialogo.
En torno a la adopción de menores por parejas del mismo sexo, la situación es más compleja y solo puede resolverse con discusiones, casos, pruebas que demuestren con hechos y no solo argumentos la oposición o la aceptación de la misma. Y en este punto deben también considerarse los derechos de los menores que estén en condiciones de ser adoptados, no solo los de las parejas del mismo sexo. También aquí será conveniente dejar de lado explicaciones como el que las parejas heterosexuales golpean, maltratan y abandona a los niños, porque no por ser heterosexuales lo hacen; así como también erradicar argumentos como que los homosexuales pervertirán a los niños y abusarán de ellos, son acciones son deleznables y no son cometidas por homosexuales y por heterosexuales, sino por seres humanos dañados, perversos sin importar su preferencia sexual.
Así que abandonado la idea de que los matrimonios heterosexuales son la encarnación del mal, y de que las uniones homosexuales son un ejemplo de valores, pureza y buen comportamiento, se podrá avanzar y lograr legislar, acordar y establecer acuerdos para la convivencia armónica en la sociedad que dicho sea de paso no tiene solo un modelo de familia, sino múltiples que deben ser reconocidas y aceptadas.





