“El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos” Antonio Gramsci.
Por si México no tuviera suficientes retos, problemas y desafíos, el gobierno federal insiste en imponer, no convencer e impulsar, su visión sobre la educación, que ha generado un considerable problema social, que si bien se manifiesta con mayor fuerza en el sureste del país, ha comenzado a extenderse a oros estados de la República.
El Modelo Educativo 2016, el planteamiento pedagógico que a decir del titular de la Secretaria de Educación Pública (SEP), Aurelio Nuño, debe acompañar a las políticas públicas que buscan fortalecer y apoyar el desarrollo profesional docente se lanza en un contexto turbio, de inestabilidad y donde no se propicia el diálogo.
El gobierno federal hizo pública la Carta sobre los fines de la educación en el siglo XXI, el Modelo Educativo 2016 y la Propuesta curricular para la educación obligatoria 2016, algo que debió de haber presentado antes de la primera mitad del mandato del presidente Enrique Peña Nieto, y no en la recta final del mismo, puesto que se supone es su visión, y la forma en que quieren moldear la educación y la formación de los estudiantes mexicanos.
Es una triste, lamentable y cuestionable situación que cada gobierno quiera reinventar el pasado, partir de cero, no reconocer logros, avances y las cosas bien hechas de los anteriores para continuar desarrollando lo bueno, lo que ha dado resultados, parece que no quieren deberle nada al pasado pro programas como Solidaridad, Progresa y Prospera dan cuenta de ello, porque con prácticamente los mismos objetivos se renombraron y se modificaron en cierta forma para satisfacer egos en turno.
En el caso de la educación no ha habido diferencia y hoy el gobierno de Enrique Peña Nieto muestra que quiere reinventar la visión, misión y hasta su filosofía de la nación que ha sido ubicada como el último lugar en cuanto al cumplimiento de logros académicos de los 34 países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
La SEP expuso de manera breve, La Carta sobre los fines de la educación en el siglo XXI, que ciudadanos quiere formar con el nuevo modelo educativo y detalla que desea individuos “Libres, participativos, responsables e informados, capaces de ejercer y defender sus derechos, que participen activamente en la vida social, económica y política de México. Es decir, personas que tengan la motivación y capacidad de lograr su desarrollo personal, laboral y familiar, dispuestas a mejorar su entorno social y natural”.
Al revisar el documento uno puede apreciar cada uno de los logros esperados al término de cada nivel escolar desde preescolar hasta el nivel medio superior, sin dudo muy deseables y loables, pero ¿ello es posible en menos de tres años que le restan al gobierno? ¿Puede haber continuidad para esa visión de ganar un gobierno distinto al Partido Revolucionario Institucional?
Sin duda la apuesta del gobierno es que así sea, por ello ha dado inicio a un amplio proceso de discusión “con toda la sociedad mexicana”, realizando consultas en escuelas, realizando foros e incluso en línea.
Todo este proceso luce adecuado, incluso hasta para los detractores el esquema es positivo y puede ser de gran ayuda para resolver las diferentes problemáticas en el país, pero volvemos a lo mismo, ¿es una búsqueda de consensos? o ¿es una mera simulación para imponer? Tal cual se hizo con la reforma educativa y la evaluación docente?
Podemos estar seguros que presentando la citada Carta en el primer año de gobierno o incluso antes del tercero otra sería la posición de el sector magisterial e incluso de un gran sector de la sociedad.
Esto lo afirmamos porque al revisar el Modelo Educativo 2016 destacan los cinco ejes sobre las que basa su planteamiento pedagógico que son: 1) la Escuela al Centro; 2) el planteamiento curricular; 3) formación y desarrollo profesional docente; 4) inclusión y equidad; y 5) la gobernanza del sistema educativo, puede deducirse que de haber invertido las acciones, seguramente el problema magisterial en este momento sería 10 veces menor a como se presenta.
Insistimos, el momento para la presentación de este modelo da la imagen de que es inviable, por el contexto social, pero también por el político, pues se lleva a cabo el diálogo con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), pero también al interior del gobierno, considerando que hay quiénes ven a Aurelio Nuño como presidenciable, auguran que desde dentro podría propiciarse el boicot para que el titular de la SEP no apuntale una posible candidatura.
Por si eso fuera poco, la Reforma Educativa tuvo más de laboral, hasta el día de hoy, que de educativa y eso ha sido un combustible que ha alimentado la protesta magisterial. Ello sumado a la falta de oficio político que ha mostrado el gobierno federal para atender diferentes puede empantanar y poner en riesgo este ambicioso plan de implantar un nuevo Modelo Educativo para México.




