Por: Economía Hoy
Bastó que Donald Trump ganara la presidencia de Estados Unidos para que el peso mexicano cayera a una velocidad récord y pusiera a México en los reflectores internacionales ante la intención del mandatario de renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y con ello impedir inversiones de capital estadounidense en tierra azteca.
A principios de 2017 parecía que no había alternativa para la región azteca si el presidente de Estados Unidos cumplía sus promesas proteccionistas, además de la depreciación, la inflación, el déficit y el bajo crecimiento que habían puesto al país latinoamericano en la mira incluso de las calificadoras de riesgo. Sin embargo, hoy los datos de crecimiento, inversión extranjera -impulsada en gran parte por la reforma energética-, pronósticos de inflación y hasta los posibles escenarios de la renegociación del TLCAN lucen mejor.
Durante el segundo trimestre del año, la economía de México creció a una tasa anual del 3% y del 0,6% en comparación con el trimestre anterior. Este sólido crecimiento de la actividad económica se debió principalmente a una expansión del sector servicios de 4,1% y al avance moderado de las actividades secundarias del 0,6%. Cabe recordar que las actividades secundarias representan cerca de un tercio del PIB, mientras que las actividades terciarias representan cerca del 62%.
En este sentido, para el segundo semestre de 2017 los analistas empiezan dibujan un escenario en el que la economía crezca a una tasa del 1,95%, impulsada por el crecimiento sostenido de la manufactura y las actividades terciarias. “Las presiones a la baja para el crecimiento seguirán proviniendo de una desaceleración de la minería, la construcción y la distribución de electricidad, gas y agua. Se estima que México cierre el año con un crecimiento cercano al 2,1%”, prevé Gabriela Siller, directora de análisis de Banco Base.
Así, el año que viene se espera que México crezca a una tasa de 2,5%. El escenario planteado por Siller asume que el candidato que gane la presidencia en 2018 dé seguimiento a las reformas estructurales, particularmente la reforma financiera y la reforma energética.
“Aunque se espera volatilidad e incertidumbre por las negociaciones de TLCAN y los factores políticos, en otro frente, el efecto de la política monetaria podría sentirse más fuerte”, señala Felix Boni, director general de análisis en la calificadora HR Ratings.
Siguiendo los pasos de la Reserva Federal Estadounidense (FED), el Banco de México (Banxico) ha elevado los tipos de interés del 4,25 en agosto de 2016 a 7% en agosto de 2017. El alza de tipos, explica Boni, impacta en el ritmo de otorgamiento de crédito y el alza de precios observado a partir de este año, da como resultado un menor poder de compra en la economía. “La desaceleración en el crédito al consumo podría comenzar a debilitar el consumo en los próximos meses”, advierte Felix Boni.





