FUENTE ESTAMPAS
Algunas personas dejan de dormir, otras comienzan a comer mucho o muy poco. Hay quienes se quejan de fatiga crónica, de tensión muscular o de malestares estomacales. Y un porcentaje, que los expertos calculan entre 5% y 20% de la población, manifiesta el estrés y la ansiedad en la dentadura. De forma involuntaria, la gente aprieta o rechina sus dientes con tal frecuencia que puede llegar a producir desgaste en los dientes y dolores crónicos en la mandíbula, oído o cabeza
Al tratarse de una acción inconsciente, el bruxismo, como se le conoce a la patología, suele ser diagnosticado por los odontólogos cuando observan un desgaste anormal de las piezas dentales. Luego constatan, cuando hablan con el paciente, que la persona ejerce una presión excesiva sobre sus dientes o los castañea insistentemente en horas nocturnas o diurnas. El rechinamiento desgasta enormemente los dientes y puede ser tan ruidoso en las noches que altera el descanso de los compañeros de dormitorio. Ricardo Vásquez, odontólogo, especialista en Implantología y Rehabilitación Oral, comparte la tesis que asocia bruxismo con estrés y considera que con el diagnóstico preciso y el tratamiento indicado la dolencia puede controlarse.
Sin embargo, aclara que la patología también puede afectar a personas con ausencias dentarias no sustituidas o con prótesis defectuosas o mal ajustadas. En líneas generales, el bruxismo no distingue entre niños y adultos, y afecta de igual manera a los dos sexos. La dolencia también se debe, en algunas ocasiones, a defectos físicos que ocasionan un cierre irregular de la dentadura, la aparición de muelas del juicio o un deficiente aparato de ortodoncia.
El tratamiento, aclara, depende de la causa que ocasionó el bruxismo. En todo, caso puede incluir la restitución de los dientes perdidos con prótesis fijas como implantes dentales o la reconstrucción de dientes afectados por el desgaste con resinas, coronas o puentes. El control posterior puede depositarse en el uso de una férula de descarga rígida para proteger los dientes de la presión que se ejerce al apretar. “En ciertos casos se recomienda el apoyo de un neurólogo”.
Es importante, advierte el especialista, que los pacientes con algunas señales de la patología, como dolores bucales, molestias en la mandíbula o desgaste en algunas piezas, acudan al odontólogo lo antes posible porque la atención tardía puede provocar la pérdida total de la dentadura. Este tipo de lesiones se previene, además, con las visitas frecuentes al especialista, al menos una vez al año, y con estrategias personales para reducir los niveles de estrés o ansiedad. Practicar yoga, hacer meditación, respirar profundo, caminar al menos 30 minutos al día, dormir ocho horas son acciones que siempre ayudan.
Antonio Giménez, médico odontólogo de los Centros Dental Milenium de Sanitas, aconseja establecer hábitos con los que se consiga dormir mejor como ducharse antes de ir a la cama, no hacer ejercicio antes de acostarse o evitar el café y el alcohol en la cena.
En el caso de niños, sus padres deberán ofrecer soporte emocional para que exprese sus sentimientos y temores, propiciar un ambiente tranquilo y ayudarle a relajarse incluso con ayuda de un baño tibio antes de dormir. Por supuesto, debe recurrirse al consejo de un profesional. En todo caso, debe enseñarse al paciente a descansar lengua, dientes y labios de manera adecuada, de modo que piezas inferiores y superiores se mantengan ligeramente separadas sin que la boca se abra.
La mejor recomendación, en todo caso, es asistir a consulta odontológica periódicamente y actuar ante la menor señal de este problema, pues este rechinido puede ser la alarma de problemas mucho más graves.
De qué depende…
Cuánto estrés tenga usted. Cuánto tiempo y qué tan fuerte aprieta y rechina sus dientes. Si los dientes están desalineados. Su postura. Su capacidad de relajarse. Su dieta. Sus hábitos al dormir. Cada persona probablemente es diferente.
Síntomas
Ansiedad, estrés y tensión. Depresión. Dolor de oído (debido en parte a que las estructuras de la articulación temporomandibular están muy cerca del conducto auditivo externo y a que usted puede percibir dolor en un lugar diferente de su fuente, lo cual se denomina dolor referido). Trastornos alimentarios. Dolor de cabeza. Sensibilidad muscular, especialmente en la mañana.
Sensibilidad a las cosas calientes, frías o dulces en los dientes. Insomnio. Dolor o inflamación de la mandíbula.
Para aliviar el dolor
Aplicar hielo o calor húmedo en los músculos de la mandíbula inflamados. Cualquiera de las dos opciones puede servir. Evitar comer alimentos duros como nueces o dulces. Evitar masticar goma de mascar. Tomar mucha agua todos los días. Dormir bien.
Aprender ejercicios de estiramiento fisioterapéuticos para ayudar a recuperar la acción de los músculos y articulaciones a cada lado de la cabeza para regresar a la normalidad. Masajear los músculos del cuello, de los hombros y de la cara, y buscar cuidadosamente nódulos pequeños y dolorosos, denominados puntos desencadenantes, que pueden causar dolor a lo largo de la cabeza y la cara. Relajar los músculos faciales y mandibulares durante todo el día.
El objetivo es hacer de la relajación facial un hábito. Tratar de reducir el estrés diario y aprender técnicas de relajación. Para evitar daño a los dientes, a menudo se utilizan protectores bucales o aparatos (férulas) para el tratamiento del rechinamiento y apretamiento de los dientes y de los trastornos de la articulación temporomandibular. Una férula puede ayudar a proteger los dientes de la presión del rechinamiento.
En algunas personas, solo la relajación y la modificación de comportamientos diurnos son suficientes para reducir el bruxismo nocturno.





