
En un pasado remoto, grandes cantidades de dióxido de carbono procedentes de la atmósfera quedaron atrapadas en la corteza de Marte. Así lo confirma el análisis químico de restos excavados en el planeta rojo por el rover de la NASA Curiosity. Un hallazgo detallado este jueves en un artículo en la revista Science que indica que en otro tiempo hubo un ciclo del carbono en la atmósfera marciana, al tiempo que aporta nuevos datos sobre la evolución de su clima.
Este análisis también señala que el paisaje marciano muestra indicios de que antaño fluyó agua líquida por su superficie, lo que habría requerido un clima mucho más cálido que el que tiene el planeta en la actualidad, además de una densa atmósfera que estabilizara el líquido. Sin embargo, hoy Marte apenas tiene atmósfera; ésta es mucho más fina que la de las montañas más altas de la Tierra, lo que convierte al planeta en un desierto gélido y yermo, cubierto de rocas, arena y polvo.
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Los científicos habían señalado que un clima con abundante agua líquida y CO2 atmosférico habría reaccionado con las rocas marcianas, desencadenando procesos geoquímicos que produjeran minerales carbonatados. Sin embargo, aunque análisis anteriores de rocas marcianas habían detectado cierta presencia de carbonatos, lo habían hecho en cantidades muy inferiores a las esperadas a partir de modelos geoquímicos.
Eso ha cambiado con el hallazgo de Curiosity, el rover que amartizó el 5 de agosto de 2012. Desde entonces ha recorrido más de 34 kilómetros de la superficie marciana. En 2022 y 2023, Curiosity perforó cuatro muestras de rocas de diferentes unidades estratigráficas, representativas de diferentes escenarios, desde el lecho de un antiguo lago hasta ambientes azotados por el viento. Posteriormente analizó su mineralogía utilizando CheMin, el instrumento de análisis químico y mineralógico a través de la difracción y fluorescencia de rayos X que lleva integrado.
Siderita, un mineral carbonatado
A partir de los datos obtenidos por el astromóvil de la NASA, los autores investigaron la presencia de siderita, un mineral carbonatado, en tres muestras del cráter Gale, que en su día albergó un antiguo lago. “El descubrimiento de grandes depósitos de carbono en el cráter Gale representa un avance sorprendente e importante en nuestra comprensión de la evolución geológica y atmosférica de Marte”, confirma Ben Tutolo, profesor asociado del Departamento de Tierra, Energía y Medio Ambiente de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Calgary (Canadá), autor principal del artículo en Science.
Dada su procedencia y composición química, los autores creen que la siderita se formó por reacciones agua-roca y por evaporación, lo que apunta que el CO2 fue secuestrado químicamente desde la atmósfera marciana por las rocas sedimentarias. El descubrimiento de carbonato sugiere que la atmósfera contenía suficiente dióxido de carbono como para que existiera agua líquida en la superficie del planeta. Al debilitarse y hacerse más fina la atmósfera, el dióxido de carbono se fue transformando en forma de roca.
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“La abundancia de sales altamente solubles en estas rocas y en depósitos similares cartografiados en gran parte del planeta rojo son una prueba de la ‘gran desecación’ que sufrió Marte, un drástico cambio climático que llevó de un clima cálido y húmedo a su estado actual, frío y seco”, explica Tutolo, que también forma parte del equipo Curiosity Rover del Mars Science Laboratory de la NASA. Alcanzar esas capas estratigráficas ricas en carbono era uno de los principales objetivos a largo plazo de la misión Mars Science Laboratory, que esperaba encontrar allí pruebas para comprender las transiciones climáticas y la habitabilidad del antiguo Marte.
Futuras misiones
La NASA afirma que futuras misiones y análisis de otras regiones de Marte, en particular los suelos ricos en sulfatos, deberían permitir confirmar los hallazgos y ayudar a comprender mejor la evolución del planeta y cómo se transformó a medida que perdía su atmósfera. En última instancia, los científicos intentan determinar si Marte fue alguna vez capaz de albergar vida, y este artículo les acerca a una respuesta. “Los resultados nos están diciendo que el planeta era habitable y que los modelos de habitabilidad [que se han elaborado] son correctos”, afirma Tutolo.
La hipótesis de los investigadores es que el planeta era habitable en un punto remoto de la historia, pero el CO2 que había estado calentando el planeta empezó a precipitarse en forma de siderita, lo que probablemente afectó a la capacidad de Marte para mantener las temperaturas. Pero eso también plantea preguntas sobre cuánto CO de la atmósfera quedó secuestrado y si esa fue la razón por la que Marte empezó a dejar de ser habitable.
Tutolo subraya que cambios muy pequeños en el CO2 atmosférico pueden provocar enormes variaciones en la capacidad del planeta para albergar vida. “Lo más destacable de la Tierra es que es habitable y lo ha sido durante al menos 4.000 millones de años, mientras que a Marte le ocurrió algo que no pasó aquí”.
La investigación se inscribe además con otros trabajos que el mismo equipo está llevando a cabo en la Tierra: intentar convertir carbonatos en sal, como posible herramienta para luchar contra el cambio climático. “En ese sentido, el estudio nos aporta información sobre los mecanismos de fabricación de estos minerales a partir de las sales en Marte y cómo podemos hacerlo aquí”, afirma Tutolo. “También nos dice que la habitabilidad es algo muy frágil”.
Por El Mundo





