
Un equipo de científicos ha desarrollado una nueva técnica que combina la tecnología de organoides y la genética para examinar los efectos que tienen las mutaciones múltiples en el cerebro humano, clave para identificar células vulnerables y redes genéticas vinculadas a los trastornos del espectro autista (TEA), según un estudio publicado este miércoles en “Nature”.
El punto de partida de la investigación del Instituto de Biotecnología Molecular (IMBA) de la Academia de Ciencias de Austria y del Instituto Tecnológico de Zúrich (ETH) es un organoide cerebral, la versión milimétrica del cerebro humano fabricada, mediante métodos de cultivo celular, en el laboratorio.
“Solo un modelo humano del cerebro puede recapitular la complejidad y particularidades del cerebro humano”, expone Jürgen Knoblich, director científico del IMBA y uno de los principales autores de este trabajo.
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Muchos de los genes que confieren un alto riesgo de desarrollar un TEA son cruciales para el desarrollo de la corteza y aunque estudios clínicos han demostrado causalidad entre múltiples mutaciones genéticas y el autismo, aún se desconoce cómo provocan defectos en el desarrollo del cerebro.
Los modelos animales, mientras, son “limitados” por la propia singularidad del desarrollo del cerebro humano.
No obstante, esta nueva técnica, denominada “CHOOSE” (del inglés “CRISPR-human organoids-scRNA-seq”), puede detectar un conjunto completo “de genes reguladores transcripcionales clave” relacionados con el autismo, explican los autores en un comunicado.
Este avance, destacan, es especialmente importante porque permite examinar simultáneamente los genes de interés dentro de un solo organoide, “lo que marca el comienzo de una era de detección genética del tejido humano intrincada, eficiente y adecuada”.
Por “Milenio”





