Por Andrea Santa María
Al hablar de violencia intrafamiliar, comúnmente, se asocia a las mujeres como las víctimas de este fenómeno, sin embargo, cada día son más los hombres que se atreven a denunciar abusos físicos y psicológicos por parte de sus parejas del sexo femenino, sobre todo en los trámites de divorcio.
Muestra de ello es que, de 3 años a la fecha del total de las asesorías jurídicas que brinda Instituto Municipal de la Mujer (IMM) para iniciar un trámite de divorcio con violencia como causal, el 6% corresponde a solicitudes de hombres que manifiestan la situación de violencia que viven en el núcleo familiar.
María García Perales encargada del área Apoyo Social, indicó que quienes acuden por esta causa expresan haber sufrido golpes e insultos que, la mayor parte de las veces se relacionan con celos extremos de parte de su pareja aunados a un control extremo y hostigamiento al pretender saber qué hacen y con quién conviven en todo momento mediante la revisión de teléfonos y redes sociales.
Comentó que, aunque además de brindarles orientación en el plano legal, se les ofrece apoyo psicológico al igual que a las mujeres que acuden por este tipo de situaciones, no se cuenta con ningún tipo de espacio que los proteja de los agresores como los albergues que se han creado por el D.I.F. en donde se les canaliza por el procurador y agencias del Ministerio Público, lo cual deja huecos en el tema de equidad de género que tendrá que trabajarse en un futuro.
Para ella, esta situación de violencia, no es algo nuevo, pero sí comienza a evidenciarse desde hace relativamente poco ya que, por cuestiones culturales, a los hombres se les ha “educado” para no expresar sus sentimientos e incluso mantener una actitud distante hacia lo afectivo, fortaleciendo roles de género en los que este tipo se situaciones no se presentan ni se comentan pues se traducen en debilidad, optando por el silencio ante ellas.





