
Estadísticas del Centro de Integración Juvenil (CIJ) en Tamaulipas reflejan un incremento en el consumo de benzodiacepinas, fármacos psicotrópicos que actúan provocando un efecto ansiolítico y relajante, y ya ocupan el cuarto lugar en adicciones.
Aunque no es la droga de mayor impacto entre los jóvenes que acuden a solicitar tratamiento en Tampico, Reynosa y Victoria, es en términos porcentuales la que más presenta una tendencia al alza en su uso, de acuerdo con indicadores recién difundidos.
Se calcula que el consumo de benzodiacepinas se elevó 900%, al pasar de uno a 10 casos tratados en las unidades del Centro de Integración Juvenil en el estado, entre el cuarto semestre de 2024 al primero de 2025, indica el Reporte de Información Epidemiológica del Consumo de Drogas en México.
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Este informe toma como referencia las atenciones que se brindan en el CIJ y menciona además que en la entidad sigue siendo la mariguana la droga más utilizada, mientras la heroína no se ha detectado desde hace cinco años.
Según datos de la Secretaría de Salud, las benzodiacepinas son un grupo de depresores del sistema nervioso central, ampliamente utilizadas en medicina como ansiolíticos, sedantes, relajantes del músculo esquelético y tranquilizantes, pero advierte que algunos de estos fármacos se encuentran en el mercado ilícito.
“Han surgido retos virales en redes sociales como Tik Tok, en los que se alienta principalmente a adolescentes a consumir benzodiacepinas como el clonazepam, con el propósito de reducir la somnolencia que produce este medicamento, siendo el ganador quien más resiste y permanece despierto”, alertó la dependencia federal.
El psicólogo Ricardo Flores señala que debido a su alto potencial adictivo, su venta es solo bajo prescripción médica, con receta controlada y a personas mayores de edad. A los pacientes que se le suministran, el tratamiento debe ser corto y con dosis bajas.
“Su uso junto con alcohol u otras sustancias puede llevar a la muerte. Se convierte en una droga adictiva sobre todo entre las nuevas generaciones, al consumirla más de lo indicado, por ejemplo, para aliviar la ansiedad o el estrés escolar, o como una solución rápida para escapar de problemas emocionales, desconectarse de la realidad o desinhibirse, y termina en una dependencia”, explicó el especialista.
Por “Milenio”





