Por Andrea Santa María
De acuerdo a la UNICEF, de 2013 a 2015, el número de niños extranjeros en migrar sin la compañía de un adulto que viajaban con la intención de cruzar a Estados Unidos y, que fueron detectados por las autoridades migratorias mexicanas, aumentó en un 333%, siendo la mayoría de ellos de Honduras, Guatemala y el Salvador, el llamado “triángulo norte de Centroamérica”; mientras que en 2015, además, hubo 11 mil eventos de repatriación de niños migrantes mexicanos desde el país del norte, de los cuales el 84% viajaban sin la compañía de un adulto.
Así lo informó Óscar Cantú Castro, coordinador regional de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), durante la inauguración del taller “Migrando hacia la previsión. Niños migrantes no acompañados, los riesgos de nuestros niños” que se llevó a cabo esta mañana en las instalaciones del Instituto Politécnico Nacional (IPN), y que contó con la participación de Omeheira López Reyna, directora del sistema de Desarrollo Integral para la Familia (DIF).
Comentó que resulta urgente atender la situación que atraviesan estos niños, niñas y adolescentes, ya que estos se vuelven un “blanco fácil para los criminales que, a su vez, los convierten en víctimas de la trata de personas”, los cuales sufren el desarraigo, la marginación, la explotación laboral y sexual y, muchas veces, terminan perdiendo la vida por delitos de alto impacto.
“México ocupa el quinto lugar a nivel mundial en trata de personas, miles de menores son víctimas de explotación sexual considerando que, después del tráfico de armas y de drogas, esta esclavitud moderna es el negocio más redituable para el crimen organizado”.
En este sentido, comentó que debe trabajarse arduamente desde los diferentes niveles de gobierno, sociedad civil y organizaciones para implementar programas de prevención que fortalezcan las políticas públicas y las capacidades institucionales en pos de combatir este “fenómeno difícil de seguir e inmesurable”.





